La diputada del PP, Ana Belén Vázquez, ha sido expulsada este miércoles del Congreso de los Diputados por su presidenta, Francina Armengol, tras haber mostrado un espray de gas pimienta mientras interpelaba a Fernando Grande Marlaska, ministro del Interior.
Este producto, que la diputada ha enseñado como "un símbolo de la falta de libertades que sufren las mujeres ceutíes", se suele utilizar para defensa personal; en este caso concreto se trataba de un envase de 30 mililitros con el que se puede realizar hasta seis descargas en solo un segundo.
Su uso está permitido exclusivamente para mayores de 18 años, aunque no todo lo que se vende como "espray de pimienta" es legal en España. Para ello deben contar con una aprobación que se obtiene mediante un informe de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos.
Y es que los aerosoles que proyectan sustancias tóxicas se clasifican dentro de las armas prohibidas. No obstante, los espráis de pimienta para defensa personal constituyen una excepción en este grupo.
De qué está compuesto
Para obtenerlo, eso sí, el producto debe estar homologado. Por ello se recomienda que cuando se adquiera en una armería o en cualquier otro establecimiento autorizado se conserve tanto el etiquetado como la factura, ya que un producto no autorizado podría tener consecuencias penales.
En función de la infracción y el riesgo que haya provocado, la multa puede oscilar entre los 601 y los 30.000 euros. E incluso es probable que los cuerpos policiales confisquen este producto si se porta en espacios multitudinarios como manifestaciones o discotecas.
El espray de gas pimienta que ha enseñado Vázquez en el Congreso está compuesto casi en un 60% por acetona, puesto que funciona como el solvente ideal para disolver y mantener líquida la oleorresina de pimiento, permitiendo que salga de forma uniforme al rociar.
También contiene capsaicina, un extracto natural derivado de los pimientos picantes. Es el compuesto químico que provoca el dolor, la inflamación y el cierre involuntario de los ojos cuando el gas entra en contacto con las mucosas.
Los efectos pueden ser muy diversos dependiendo del sujeto, aunque pueden llegar a incapacitarlo hasta 45 minutos, tiempo suficiente como para que la víctima pueda escapar de la situación de riesgo. Una vez pasado este periodo el agresor no tendrá ningún tipo de efectos secundarios en su cuerpo.
Debido al daño que puede llegar a causar, el Código Penal establece que su uso estará justificado siempre y cuando sea por legítima defensa, por lo que únicamente se podrá hacer uso de él en el caso de que exista una agresión o una amenaza real.
El precio medio de un espray que esté homologado ronda entre los 14 y los 30 euros. Habitualmente se comercializan en envases de bolsillo, que no suelen superar los 50 ml en su formato de disparo en neblina, chorro o gel balístico.
Además de los espráis, los únicos dispositivos permitidos por la normativa española para los ciudadanos son las armas personales acústicas, las cuales emiten un pitido disuasorio de alto decibelio.
