Miles de niños en España almuerzan en comedores escolares. Estos espacios siempre han estado en el punto de mira por el tipo de alimentación que ofrecían. Sin embargo, desde hace unos meses la norma promueve un consumo más saludable.
Pese a que se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en abril de 2025, el real decreto que regula el marco normativo de los comedores escolares en España no entró en vigor hasta un año después, limitando los fritos y el azúcar en los menús escolares.
También exige que incorporen fruta y verdura fresca a diario. Además, establece que al menos el 45% de las raciones de frutas y hortalizas sean de temporada. El objetivo es que los cinco días lectivos cuenten con comidas nutritivas, equilibradas y variadas, siguiendo recomendaciones sanitarias.
La regulación alcanza a segundo ciclo de infantil, primaria, educación especial, ESO, bachillerato y ciclos formativos de grado básico o medio. El Gobierno planteó el comedor escolar como herramienta para reducir desigualdades sociales.
Según los datos citados durante la aprobación, el 46,7% de los escolares de seis a nueve años con ingresos inferiores a 18.000 euros presentaba exceso de peso. El decreto también busca modificar la composición habitual de los menús.
Más legumbres y pescado
Los centros deberán aumentar la presencia de pescado, legumbres y cereales integrales, con frecuencias establecidas conforme a recomendaciones de organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ello.
En el caso del pescado, la norma fija entre una y tres raciones semanales. La medida responde a controles oficiales: según los datos utilizados por Consumo, alrededor de 1.200 comedores escolares no servían pescado en ese periodo analizado a nivel nacional.
Las legumbres también ganan protagonismo. Podrán aparecer como primer o segundo plato o como guarnición, mientras que los centros deberán ofrecer semanalmente al menos una ración de arroz o pasta integral, y, además, varias raciones semanales de pan integral.
El real decreto endurece las reglas para las máquinas expendedoras y cafeterías escolares. No podrán vender bebidas azucaradas ni energéticas, y los productos envasados deberán cumplir límites concretos de energía, grasas, grasas saturadas, azúcares añadidos o libres y sal.
Para una porción de hasta 200 kilocalorías, el límite de azúcares añadidos o libres será de cinco gramos. También se fijan topes de 7,8 gramos de grasa, 2,2 gramos de grasas saturadas y 0,5 gramos de sal por porción.
Las cifras parten de una referencia energética diaria de 2.000 kilocalorías para alumnado de 4 a 16 años. Además, los platos precocinados quedan limitados a una ración mensual y las frituras elaboradas en el día, a una ración semanal.
La regulación incorpora criterios de sostenibilidad. Al menos dos platos mensuales o el 5% del gasto deberán corresponder a producción ecológica, mientras que la preferencia por alimentos frescos, de temporada y canales cortos pretende favorecer modelos de abastecimiento próximos.
El nuevo marco desarrolla el artículo 40 de la Ley 17/2011 y se alinea con el Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil 2022-2030, que plantea convertir la escuela en un entorno saludable para la infancia.
