J. Rodríguez
Publicada
Las claves

El océano Pacífico afronta meses especialmente delicados. El Niño de 2026 continúa fortaleciéndose y los modelos meteorológicos anticipan un episodio excepcional, cuyos efectos podrían prolongarse hasta 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha elevado sus previsiones ante la evolución del fenómeno. Según sus últimos pronósticos, El Niño seguirá intensificándose y alcanzará una intensidad "muy fuerte" antes de tocar techo.

La OMM calcula una probabilidad cercana al 100% de que el episodio continúe durante septiembre-noviembre y también entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. La coincidencia entre modelos resulta especialmente contundente.

El meteorólogo José Manuel Viñas ha resumido la situación en X con una llamativa comparación: "El Niño se ha hecho mayor. El de este año ha dado el estirón y de qué manera". Según explica, sus impactos formarán un "peligroso cóctel".

La OMM todavía no afirma que vaya a convertirse en el episodio más intenso jamás registrado, aunque lo sitúa dentro de la categoría de fenómenos "muy fuertes". Las previsiones estadounidenses son todavía más llamativas.

Arranca la temporada

La NOAA estima una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreal de 2026-2027. Para octubre-diciembre existe además un 69% de posibilidades de magnitud histórica.

El calentamiento tampoco se limita a la superficie. La NOAA ha detectado anomalías de hasta +10 ºC bajo el Pacífico ecuatorial, acompañadas por una termoclina más profunda de lo habitual. Esa reserva cálida puede seguir alimentando el fenómeno.

Los precedentes ayudan a comprender la magnitud potencial. Los episodios de 1982-83, 1997-98 y 2015-16 figuran entre los más intensos de la era instrumental, aunque establecer cuál fue el mayor depende del índice utilizado.

El Niño altera la interacción entre océano y atmósfera, modifica los vientos alisios y desplaza las regiones de grandes precipitaciones tropicales. Estas teleconexiones pueden afectar a miles de kilómetros, elevando riesgos climáticos en distintas regiones.

La OMM advierte de un aumento del riesgo de sequías, inundaciones y episodios de calor extremo. Para septiembre-noviembre de 2026, los modelos apuntan además a temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las áreas continentales.

No obstante, El Niño no explica por sí solo cualquier fenómeno extremo. También influyen las condiciones de los océanos Atlántico e Índico, donde se espera además una fase positiva del dipolo capaz de modificar algunos impactos.

La situación preocupa especialmente porque El Niño se desarrolla sobre un planeta ya calentado por los gases de efecto invernadero. Al liberar calor acumulado en el Pacífico hacia la atmósfera, el fenómeno puede elevar temporalmente la temperatura mundial.

Por eso, 2027 será especialmente importante. Si las previsiones se cumplen, El Niño continuará creciendo hasta finales de 2026 y después mostrará hasta qué punto este episodio puede entrar entre los grandes eventos climáticos recientes.