España afronta un futuro térmico que hasta hace poco parecía ciencia ficción. Los modelos climáticos más recientes advierten de que el país superará su récord histórico, los 47,6 ºC de Córdoba, para adentrarse en territorio desconocido y altamente asfixiante.
Un estudio científico publicado en la revista Atmosphere, elaborado por investigadores de la Universidad de Extremadura, ha analizado 14 proyecciones climáticas dinámicas para calcular la evolución de las temperaturas extremas en la Península Ibérica durante el presente siglo XXI.
La investigación concluye que la frecuencia, la duración y la intensidad de los eventos cálidos y las olas de calor aumentarán notablemente a lo largo del siglo, sobre todo en la mitad sur y en la costa mediterránea española.
El propio texto del estudio señala, de forma literal, que se observa un aumento en las temperaturas, las cuales alcanzan valores por encima de los 50 grados centígrados hacia el final del siglo XXI en zonas de la Península.
50 ºC en 2050
Zonas como el valle del Guadalquivir, uno de los puntos más calurosos del país, podrían dejar de considerar el umbral de los 50 ºC una rareza histórica para convertirlo en una amenaza recurrente durante los veranos del futuro próximo.
El escenario no depende de un único estudio. La NASA también ha advertido en repetidas ocasiones de que España superará los 50 ºC y sufrirá olas de calor cada vez más extremas debido al avance imparable del cambio climático global.
Carlos del Castillo, responsable del Laboratorio de Ecología Oceánica del Centro Goddard de la NASA, ha dejado claro que esos valores extremos llegarán mientras se sigan emitiendo más gases de efecto invernadero a la atmósfera terrestre sin freno visible.
Las proyecciones climáticas apuntan a que la España del año 2050 superará los 50 ºC y se enfrentará a olas de calor extremas de mayor duración, más frecuentes y con noches tropicales difíciles de soportar en amplias regiones del sur.
Los especialistas insisten en que este aumento térmico no es un simple dato estadístico: representa una amenaza directa para la salud pública, sobre todo entre personas mayores, niños pequeños y quienes padecen enfermedades crónicas previas durante los meses calurosos.
La causa principal, señalan los científicos, es la acumulación continuada de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles, un proceso que la humanidad todavía no ha logrado frenar de manera decidida y eficaz hasta hoy.
Alcanzar y superar los 50 ºC en la Península supondría enfrentarse a condiciones térmicas nunca antes documentadas, con jornadas prolongadas de calor extremo que pondrían a prueba los límites de adaptación del cuerpo humano y de nuestras infraestructuras.
Ante este panorama, los expertos reclaman políticas urgentes de mitigación y adaptación, así como planes municipales de refugios climáticos, para reducir el impacto de un fenómeno que, según todo indica, irá a peor cada año que pase sin remedio.
El mensaje de la comunidad científica es unánime: España debe prepararse para un clima radicalmente distinto al que ha conocido hasta ahora, uno en el que los 50 grados dejarán de ser una hipótesis lejana para convertirse en realidad.
