El calentamiento global se está acelerando y los meteorólogos confirman que las olas de calor extremo van a duplicarse en todo el mundo dentro de una década. No es la primera vez que los expertos advierten sobre la intensificación de este fenómeno, pero los procesos se están acelerando.
El alarmante pronóstico se basa en modelos climáticos avanzados que registran un aumento sostenido en las temperaturas globales de la atmósfera y los océanos. Los expertos advierten que los fenómenos meteorológicos que antes se consideraban excepcionales o que ocurrían una vez cada muchos años, ahora serán parte de la normalidad.
El cambio de escenario en el planeta ha hecho que esos sucesos pasen a formar parte de las rotaciones de las estaciones, transformando por completo el calendario climático de todo el mundo y haciendo que sea un tanto impredecible prever qué ocurrirá en ciertos territorios.
Este incremento en la frecuencia e intensidad de los días de calor extremo no es casual y por supuesto afectará de manera directa a la ciudadanía y también a la infraestructura urbana que no esté preparada para aguantar altas temperaturas de manera prolongada -y con un ritmo elevado-.
Un calor incontrolable
Las grandes ciudades van a experimentar un efecto conocido como "isla de calor", elevando las temperaturas nocturnas y dificultando el enfriamiento ambiental. Como consecuencia directa, la población va a tener que prepararse y equipar sus hogares para luchar contra el nuevo escenario.
Y además esto no solamente afectará a las personas, sino también a los recursos hídricos, puesto que las altas temperaturas pueden acabar acelerando la evaporación y dañar los cultivos globales, provocando con ello cierta inestabilidad alimentaria o una inflación del precio de los alimentos.
Se trata, grosso modo, de un cambio prácticamente irreversible que ya tiene a los expertos totalmente inmersos para encontrar soluciones y evitar, en la medida de lo posible, que las constantes olas de calor y las altas temperaturas acaben provocando daños graves o permanentes en las ciudades y resto de áreas de los diferentes países del mundo.
Por suerte, ya se están empezando a trazar planes para hacer frente a los próximos años y a las duras olas de calor que acompañarán los veranos, que cada vez son más largos y están devorando paulatinamente el resto de las estaciones, haciendo así que las altas temperaturas puedan "convivir" entre nosotros durante más tiempo, sin dejar espacio para el otoño y la primavera.
