Publicada
Las claves

Los meteorólogos han lanzado una advertencia clara sobre la consolidación de un patrón climático extremo en la península ibérica. Según los últimos informes de las agencias de meteorología, España registrará de forma cada vez más recurrente picos térmicos que alcanzarán los 42 ºC.

Este fenómeno, como indican los profesionales, está directamente vinculado al avance masivo de masas de aire sahariano, una corriente de altas presiones que arrastra calor extremo y seco desde el norte de África de manera continuada.

El impacto de este flujo se dejará sentir especialmente en los puntos habituales de nuestro territorio: las zonas del interior peninsular se preparan para soportar días de calor realmente sofocante, con los termómetros superando con facilidad la barrera de esos 40 ºC para pasar rápidamente a la temperatura mencionada.

Ante un panorama como este, los expertos advierten que estas condiciones pueden prolongarse durante varios días consecutivos, algo bastante preocupante para las autoridades porque significa que la población más vulnerable se pone en riesgo alto.

Más calor en los próximos años

Y además del calor, la situación también afectará a otros elementos. Los episodios de estas olas de calor vendrán acompañados de una intrusión de polvo en suspensión, un fenómeno conocido como calima que reducirá la visibilidad y empeorará la calidad del aire.

Las noches, por consiguiente, tampoco darán tregua a la ciudadanía: se prevé que las temperaturas mínimas no desciendan de los 25 ºC, provocando con ello que no se pueda descansar y que aumenten ciertos riesgos entre la población, además del ascenso del estrés.

La comunidad científica insiste en que estas irrupciones saharianas no son hechos aislados, sino un síntoma visible del cambio climático global. La frecuencia, duración e intensidad de estas olas de calor han aumentado de forma drástica en la última década, transformando los veranos de los españoles, y la cosa irá a más con el tiempo.

Las autoridades ya están intentando buscar nuevas medidas de seguridad para ayudar a que, sobre todo en las grandes ciudades, se pueda respirar "aire más fresco" dentro de la medida de lo posible, pero es prácticamente imposible frenar el calentamiento al que se está sometiendo el planeta desde hace ya años.

Como siempre, la recomendación es evitar las horas pico de calor, hidratarse y evitar hacer deporte en pleno sol, además de usar aire acondicionado si es posible y buscar lugares frescos. No obstante, habrá que ver cómo evoluciona el tiempo en los siguientes veranos.