Penélope Cruz y Javier Bardem han sido la pareja protagonista del Festival de Venecia tras haber presentado su nueva película juntos, Búnker. Además, ambos se encuentran en uno de los mejores momentos de su carrera.
Por un lado, Cruz participa en la esperada película de Los Javis, La bola negra; mientras que Bardem ha estado en las últimas semanas promocionando el último estreno de Rodrigo Sorogoyen, El ser querido.
Pese al éxito que se están cosechando, la imagen que se tiene de cada uno de ellos por parte del público es completamente distinta. O así lo observa al menos la psicóloga Lara Ferreiro, autora del libro ¡Ni un capullo más! (Grijalbo, 2025).
Y es que mientras que ella despierta una simpatía casi universal, él genera división y debate constante. La actriz ha construido su imagen pública ligada a la trayectoria profesional y la discreción con la que gestiona su vida privada.
Dos perfiles psicológicos distintos
"Nunca ha convertido la política en el centro de su imagen pública", señala Ferreiro. La actriz mantiene un perfil reservado, limita sus apariciones y evita entrar en debates que generen confrontación pública.
"Tiene un perfil muy discreto. Habla poco, concede pocas entrevistas y no entra habitualmente en debates públicos. La discreción genera una sensación de elegancia emocional", afirma la especialista, que colabora habitualmente con distintos medios de comunicación especializados en psicología.
Según Ferreiro, mantener su vida privada alejada del foco público provoca que todo se centre en su trabajo. "Despierta admiración antes que debate. Cuando aparece en una alfombra roja, la conversación gira alrededor de su trabajo", detalla la psicóloga.
Ganadora de un Oscar y una de las actrices españolas con mayor proyección internacional, Cruz ha consolidado su carrera sin que la polémica marcara su imagen. "Representa el éxito sin confrontación. Apenas confronta con quien piensa distinto", apunta Ferreiro.
La especialista subraya el efecto halo que rodea a la intérprete: "Penélope Cruz produce un fuerte efecto halo. Su belleza, su carrera y su elegancia hacen que el cerebro generalice automáticamente cualidades positivas", manifiesta Lara Ferreiro sobre su trayectoria.
Además de la carrera, otra clave de su imagen pública es la forma en que se comunica. "Proyecta serenidad. Su lenguaje corporal transmite calma. Sonríe poco de forma exagerada. Habla despacio. Controla sus emociones públicas. Eso genera confianza", sostiene.
A ello se suma que muchos identifican en ella un modelo de éxito internacional sin perder sus raíces. "Representa un ideal aspiracional. Muchísimas personas proyectan en Penélope el sueño de triunfar fuera sin perder sus raíces", explica la psicóloga.
Ferreiro va un paso más allá al comparar la imagen pública de Cruz con la de Bardem. "Su autoestima parece silenciosa. Mientras Bardem comunica sus convicciones de forma visible, Penélope transmite seguridad desde la discreción", afirma la psicóloga española.
"Son dos estilos psicológicos completamente diferentes", añade la especialista, que habla de la paradoja que ambos forman como pareja. "Resulta fascinante que una de las parejas más sólidas del cine esté formada por dos personas percibidas de forma distinta".
