Lo parezca o no, la merienda puede ser también una ingesta importante: sirve como puente entre la comida y la cena y nos ayuda a aguantar la tarde con un buen chute de energía. Y de igual manera que con el desayuno, hay que vigilar qué comemos para que aporte de verdad a nuestro organismo.
Que hayamos mencionado la primera comida del día no es casualidad, puesto que tanto esta como la merienda suelen relacionarse con dulces, bollería y algún que otro snack para aguantar el hambre de cara a esa cena.
Sin embargo, es importante sustituir los alimentos sobrecargados con azúcares añadidos y harinas refinadas por otros que sean más nutritivos y saludables: como fruta, frutos secos, cereales o incluso tostadas.
En el caso de la merienda ideal, los expertos parecen coincidir en una cosa: el "cóctel" de nueces y arándanos es una combinación ganadora prácticamente infalible que puede dar pie a una comida nutritiva, saludable y llena de energía.
La mezcla de nueces y arándanos, de hecho, se consolida como una de las combinaciones biológicas más eficientes para el organismo. Las nueces aportan proteínas y grasas saludables de origen vegetal, como el ácido omega-3, que ralentizan el proceso digestivo.
Al combinarse con la fibra y los azúcares naturales de bajo índice glucémico de los arándanos, los nutrientes se absorben de manera progresiva, garantizando un flujo constante para el cerebro y los músculos sin alterar la insulina.
Una combinación infalible
Ambos alimentos hacen, por así decirlo, un equipo perfecto que permite que el cuerpo se sienta "en plena forma" y listo para cualquier tipo de actividad, pero sin estar saciado del todo para dejar espacio para la siguiente comida del día.
Ahora bien, aunque esa merienda sea perfecta, hay que tener en cuenta que es bueno alternar con otros alimentos para no sobrecargar al organismo siempre con lo mismo, puesto que nada en exceso es bueno y siempre es recomendable alternar, por ejemplo, con cereales o yogur.
Al final, lo que hay que conseguir siempre son esas combinaciones inteligentes que se adapten a las necesidades individuales de cada uno -dependiendo de los objetivos que tengamos necesitaremos unos alimentos u otros-.
El binomio de frutos secos y frutos rojos destaca por su densidad nutricional y su capacidad antioxidante, además de ser una opción muy práctica que no requiere de cocina, lo que facilita el poder hacer el plato rápidamente para su ingesta inmediata.
