P. G. Santos
Publicada
Las claves

Septiembre devuelve los horarios, el trabajo y también las rutinas que muchos españoles abandonaron durante el verano. Entre ellas aparece una de las más sencillas: caminar. Para quienes superan los 50 años, los entrenadores reivindican este ejercicio tan sencillo.

Según un equipo de entrenadores personales durante una grabación del pódcast de ADH, caminar todos los días puede suponer un gasto de entre 300 y 350 calorías. La clave, explican, está en mantener un paseo normal, sin correr nunca.

Con esa referencia puede hacerse una cuenta llamativa. Si se toman 300 calorías por sesión y se camina cinco días cada semana, el resultado ronda las 78.000 calorías anuales. No hace falta convertir cada paseo en un entrenamiento demasiado intenso.

La propuesta resulta especialmente atractiva después de los 50 años, cuando mantener una actividad física regular puede convertirse en una prioridad. Caminar permite recuperar movimiento sin exigir equipamiento específico ni introducir, necesariamente, grandes cambios en la rutina diaria habitual.

La constancia como clave

Los propios profesionales ponen el acento en la sencillez. No hablan de trotar, marchar deprisa ni alcanzar velocidades concretas, sino de caminar con naturalidad, como en un paseo cotidiano. La constancia, en este caso, pesa más que la intensidad.

Septiembre ofrece además un contexto favorable. Después de las vacaciones, muchas personas reorganizan horarios y buscan hábitos saludables. Salir a caminar puede encajar antes o después del trabajo, durante la tarde o como una actividad familiar al aire libre.

El cálculo de las 78.000 calorías procede, por tanto, de una pauta concreta: aproximadamente 300 calorías por sesión, cinco jornadas semanales y todo un año de continuidad. No significa que todas las personas vayan a gastar exactamente esa cantidad.

El gasto energético depende de factores, entre ellos el peso corporal, la duración, el terreno, el ritmo y las características individuales. Por eso, las cifras ofrecidas por los entrenadores deben entenderse como una referencia orientativa, no como garantía personalizada.

También conviene distinguir entre caminar una hora y las estimaciones aportadas para sesiones más cortas. El equipo señala que 40 o 45 minutos de entrenamiento pueden alcanzar cifras superiores en determinados contextos, aunque el gasto real varía entre personas.

Más allá de la calculadora, caminar tiene otra ventaja: facilita la adherencia. Una actividad que no requiere gimnasio, máquinas ni conocimientos técnicos puede resultar sencilla de mantener durante meses, especialmente cuando el objetivo consiste en recuperar una rutina estable.

Para quienes decidan empezar, los entrenadores recomiendan prestar atención al equipamiento. El calzado debe resultar cómodo, ofrecer buena amortiguación y ajustarse correctamente, sin quedar demasiado apretado ni demasiado suelto durante cada recorrido, sin molestias de manera progresiva y segura.

Los calcetines deportivos o técnicos pueden completar la equipación, mientras que la ropa ligera y transpirable ayuda a caminar con mayor comodidad. También aconsejan llevar una botella de agua para evitar la deshidratación cuando persisten las altas temperaturas.

Así, caminar se presenta como una herramienta sencilla para volver a ponerse en marcha después del verano. A partir de los 50 años, una hora diaria puede convertirse en un hábito constante, capaz de sumar movimiento durante el año.