J. Rodríguez
Publicada
Las claves

La próxima década puede marcar un punto de inflexión para el clima. Según el meteorólogo Mario Picazo, Naciones Unidas considera muy probable que la temperatura global ascienda 1,5 ºC.

El umbral de 1,5 ºC respecto a la época preindustrial todavía mantiene su importancia, aunque evitar cualquier superación durante todo el siglo resulta extremadamente improbable con la trayectoria actual de las emisiones.

Para España, esta perspectiva obliga a contemplar un escenario de calentamiento global creciente durante los próximos años. La cuestión, según Picazo, no consiste únicamente en alcanzar una cifra concreta, sino en limitarla.

El principal obstáculo sigue siendo la distancia entre los compromisos climáticos asumidos por los países y las reducciones de gases de efecto invernadero que serían necesarias para mantener una trayectoria compatible con 1,5 ºC.

Si los países cumplen íntegramente sus compromisos actuales, el calentamiento mundial podría alcanzar aproximadamente 2,3 ºC-2,5 ºC a finales de siglo. Con las políticas que ya están aplicándose, la estimación subiría hasta 2,8 ºC.

Frenar el calentamiento

Las cifras de emisiones explican parte de esta brecha. En 2024, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumentaron un 2,3%, hasta situarse aproximadamente en 57,7 gigatoneladas de CO₂ equivalente.

Para conservar una trayectoria compatible con el objetivo de 1,5 ºC, Naciones Unidas señala que las emisiones deberían caer cerca de un 40% para 2030 y un 55% para 2035 respecto a 2019.

Sin embargo, superar temporalmente los 1,5 ºC no significaría necesariamente abandonar para siempre ese objetivo. El calentamiento podría reducirse posteriormente durante la segunda mitad del siglo, aunque sería necesario acelerar mucho las reducciones.

Esa posible recuperación exigiría además retirar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera, mediante sumideros naturales y tecnologías destinadas a eliminar carbono. El margen de maniobra, por tanto, dependería de actuar rápidamente.

Picazo subraya que cada décima de grado tiene consecuencias. Un planeta con 1,6 ºC de calentamiento sería menos peligroso que otro con 1,8 ºC, y ambos presentarían menos riesgos que escenarios de 3 ºC.

Evitar cada fracción de grado permitiría reducir la intensidad y frecuencia de numerosos fenómenos extremos, además de limitar los daños sobre los ecosistemas y las sociedades y las necesidades futuras de adaptación.

Existe, no obstante, un elemento positivo. Desde el Acuerdo de París de 2015, las proyecciones de calentamiento han descendido desde una trayectoria cercana a 3-3,5 ºC hasta otra estimada en 2,3-2,5 ºC.

El avance de las energías renovables y el desarrollo de tecnologías bajas en carbono muestran que existen herramientas para reducir las emisiones. El desafío está en aplicarlas con suficiente rapidez y escala.