El mar Mediterráneo está registrando temperaturas históricas que superan, con bastante frecuencia y durante las temporadas de verano, los 28 y 30 grados. Este preocupante fenómeno, calificado por los expertos como "tropicalización" acelerada de las aguas, tiene en alerta a los meteorólogos.
Según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus y del Instituto Español de Oceanografía, el Mediterráneo se está calentando hasta cuatro veces más rápido que la media de los océanos globales, lo que es bastante significativo.
Este incremento de las temperaturas no es una anomalía estacional aislada, sino una tendencia sostenida que altera el equilibrio meteorológico de toda la Península Ibérica y el archipiélago balear: es decir de todo el país.
La acumulación masiva de calor en el agua actúa como un auténtico motor de energía y humedad para la atmósfera y los expertos advierten que, al llegar las masas de aire frío características del otoño, el choque térmico es mucho más violento, lo que multiplica las lluvias y la frecuencia de nuevas DANA.
Las tormentas actuales tienen la capacidad de descargar en pocas horas volúmenes de agua que antes se distribuían a lo largo de meses, elevando drásticamente el riesgo de inundaciones catastróficas en el litoral este y sur del país.
Más calor y lluvias extremas
Pero lo más importante, más allá de las lluvias, es el calentamiento marino, que está acabando con el aire acondicionado natural de los territorios costeros. Investigaciones recientes del CSIC han revelado que el recalentamiento del agua debilita las brisas marinas tradicionales, impidiendo que el ambiente se refresque durante las noches.
Como consecuencia directa, en España nos enfrentamos a un aumento sin precedentes de las noches ecuatoriales y tórridas, periodos en los que el termómetro no baja de los 25 grados, aumentando con ello el estrés térmico entre los ciudadanos y multiplicando los riesgos para la salud pública.
Ahora mismo, y ante un panorama tan preocupante, estamos en plena transición hacia un nuevo paradigma climático que es prácticamente irreversible. Estudios de la Universidad Politécnica de Cataluña señalan que, si se mantiene esta tendencia, el clima mediterráneo dará un paso a un modelo semiárido con el paso de los años.
De momento, se prevé esa reconfiguración de las lluvias y más calor en los siguientes veranos, pero es probable que otros elementos y fenómenos queden alterados una vez el Mediterráneo llegue a un punto de no retorno, con sus temperaturas en constante aumento.
