Septiembre comienza este año después de uno de los veranos más calurosos registrados en España y, pese al brusco descenso de temperaturas vivido durante los últimos días de agosto, los meteorólogos no esperan que el ambiente fresco se convierta todavía en la norma. El calor tiene muchas posibilidades de regresar.
Las previsiones disponibles apuntan a un septiembre más cálido de lo habitual en gran parte de España, aunque eso no impedirá que puedan aparecer cambios bruscos de tiempo y episodios de tormentas localmente fuertes durante las próximas semanas.
Mar Gómez, doctora en Físicas y meteoróloga de eltiempo.es, explica que la previsión mensual muestra una señal térmica bastante clara. Prácticamente toda la Península y Baleares presentan tendencia a superar las temperaturas normales de septiembre. En Galicia y Canarias la anomalía cálida sería algo menor.
Eso no significa que vaya a hacer calor todos los días. Una predicción mensual compara la temperatura media del conjunto del mes con la climatología y permite perfectamente alternar varios días frescos con periodos bastante más cálidos.
De hecho, el comienzo de septiembre servirá como ejemplo. Después de la entrada de aire polar que hizo caer los termómetros a finales de agosto, una dorsal y las altas presiones favorecerán nuevamente un ascenso importante.
Desde los primeros días del mes, las máximas pueden volver a aproximarse a 35 ºC en numerosas zonas e incluso rozar los 40 ºC en puntos del sur y suroeste. También regresarán noches tropicales a algunas regiones.
La señal de AEMET va en la misma dirección. Su predicción estacional para agosto, septiembre y octubre establece una probabilidad “muy alta” de que la temperatura media quede dentro del tercil cálido en toda España, utilizando como referencia el periodo 1991-2020.
Tormentas intensas
Con las precipitaciones la situación resulta bastante menos sencilla. Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable del área de meteorología de eltiempo.es, apunta a un septiembre algo más seco de lo normal en buena parte de la Península, mientras el noroeste se acercaría más a los valores habituales.
Esto puede parecer incompatible con hablar al mismo tiempo de tormentas fuertes, pero no lo es.
Un mes puede terminar siendo seco aunque durante uno o dos días se produzcan tormentas capaces de descargar enormes cantidades de agua en muy poco tiempo. El total mensual depende de cuánto llueva durante las cuatro semanas, no únicamente del episodio más intenso.
AEMET introduce precisamente este matiz. En su previsión para agosto-septiembre-octubre considera elevada la probabilidad de precipitaciones dentro del tercil húmedo en buena parte de España y atribuye esa señal a “episodios convectivos puntuales sobre todo en agosto y septiembre”.
Los primeros días del mes ya muestran esa dualidad. Aunque las altas presiones dominarán buena parte del país, el paso de una vaguada puede provocar tormentas localmente fuertes en sectores del País Vasco, Navarra y La Rioja, además del Pirineo y otras zonas del nordeste.
Septiembre es además uno de los meses en los que aumenta tradicionalmente el riesgo de precipitaciones intensas en el Mediterráneo. Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares entran progresivamente en una época favorable para episodios convectivos importantes.
Este año existe otro ingrediente a vigilar: el Mediterráneo llega excepcionalmente caliente al final del verano. Un mar con temperaturas elevadas favorece una mayor evaporación y puede proporcionar cantidades importantes de vapor de agua a las capas bajas de la atmósfera.
Eso no genera automáticamente una tormenta, una DANA o unas lluvias torrenciales. Para que ocurra hacen falta otros factores, como aire frío en altura, inestabilidad, convergencia de vientos y una configuración atmosférica suficientemente persistente.
Pero cuando esos ingredientes coinciden, disponer de un mar muy cálido puede contribuir a que las tormentas encuentren más humedad y energía.
