J. Rodríguez
Publicada
Las claves

A los 107 años, María Luisa Merelles no ha dejado que la tecnología se convierta en territorio ajeno. La centenaria utiliza su móvil para mantener el contacto con sus amigas y entretenerse diariamente.

Durante una conversación con el doctor Manuel de la Peña, médico especializado en longevidad y en el estudio de personas centenarias, Merelles mostró que maneja su smartphone con soltura pese a su avanzada edad.

Sentada en una silla de ruedas, la mujer abrió una aplicación en la pantalla de su teléfono y comenzó una partida de solitario con cartas, una actividad que forma parte de su rutina diaria.

Merelles explicó al especialista que juega al solitario todos los días porque quiere mantener la mente activa. Su objetivo, según contó, es evitar perder la cabeza y conservar esa actividad mental.

El teléfono también cumple para ella una función social. La centenaria lo utiliza para llamar a sus amigas, de modo que el dispositivo le permite combinar entretenimiento y comunicación dentro de sus hábitos cotidianos.

Actividades de supercentenarios

Para De la Peña, resulta especialmente llamativo comprobar cómo se desenvuelve Merelles con la tecnología a los 107 años. El médico calificó de maravilloso su dominio del móvil durante el encuentro.

La escena encaja con algunas de las observaciones que De la Peña ha realizado durante sus años de contacto con supercentenarios españoles, personas que han superado los 100 años de edad.

Según el cardiólogo, muchos de estos supercentenarios mantienen una vida mentalmente activa y han incorporado determinadas costumbres saludables a sus rutinas sin planteárselas necesariamente como una estrategia para vivir más.

En sus encuentros con centenarios, De la Peña señala que la actividad física, una alimentación con presencia elevada de proteínas vegetales y el consumo de productos frescos aparecen entre los hábitos observados con frecuencia.

El médico también destaca otras actividades relacionadas con el bienestar mental. Cantar y bailar son aficiones habituales entre los centenarios que ha tratado y, según explica, contribuyen a estimular positivamente el cerebro.

La historia de Merelles añade una dimensión cotidiana a esa actividad mental: no necesita una actividad extraordinaria para mantenerse ocupada, sino que encuentra en un juego de cartas del móvil un entretenimiento diario.

De la Peña también sostiene que los centenarios que conoce son personas mentalmente activas y que las emociones tienen importancia para la salud física, junto al control de la tensión, el azúcar y el colesterol.

Así, el caso de María Luisa Merelles muestra cómo un teléfono móvil puede formar parte de la rutina de una persona de 107 años, tanto para comunicarse como para mantener una actividad cotidiana.