La mañana de este 9 de septiembre nos ha dejado un sabor amargo a los aficionados al tenis.
Carlos Alcaraz se ha despedido del US Open tras caer eliminado en un épico y vibrante duelo de cuartos de final a cinco sets frente al estadounidense Ben Shelton.
Una derrota dolorosa, sí, pero que esconde detrás un proceso interno mucho más profundo y complejo.
Y es que el mayor obstáculo de Alcaraz últimamente no ha sido solo un rival inspirado, sino un fantasma invisible que acecha tras sus últimos meses marcados por los parones médicos.
Según explica Lara Ferreiro, psicóloga y autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta, en un minucioso análisis que ha compartido con EL ESPAÑOL, el verdadero rival del murciano está en su propia mente.
"El gran reto de Alcaraz es superar el miedo a moverse en la pista por temor a una recaída", sentencia la experta.
Este fenómeno clínico, conocido en psicología deportiva como kinesiofobia, explica por qué tener el alta médica o estar al 100% físicamente no garantiza la seguridad mental a la hora de deslizarse, frenar o exigir al cuerpo en situaciones de máxima tensión.
La derrota de Carlos Alcaraz
Ferreiro advierte que el talento de Carlos es incuestionable, pero la mente humana necesita tiempo para volver a confiar.
Cuando un deportista se lesiona, la incertidumbre se instala y el miedo a sentir un pinchazo en cada golpe arriesgado puede paralizar.
Sin embargo, frente a batallas tan duras como la vivida hoy ante Shelton, Alcaraz cuenta con un arma secreta: su extraordinaria velocidad de recuperación emocional.
A diferencia de Rafa Nadal, que cimentaba su éxito en un control casi obsesivo de su entorno, Carlitos gestiona la frustración desde la flexibilidad.
Él falla, se frustra, pero cierra el capítulo en segundos para inventarse una genialidad en el siguiente punto.
Para digerir este duro golpe en Nueva York, el español no se encerrará en la negatividad. Ferreiro revela que la gran clave de su supervivencia mental es su estilo de vida.
Alcaraz utiliza el disfrute, su naturalidad juvenil e incluso su refugio en un austero bungalow de madera como escudos protectores. Este entorno sobrio y su conexión social son su mecanismo para no dejarse devorar el ego y canalizar la aplastante presión.
Hoy ha tocado perder ante Shelton, pero la mentalidad de un verdadero campeón no consiste en no caer jamás, sino en saber parar, sanar y mantener intacta la motivación para volver a levantarse. Y Alcaraz sabe cómo hacerlo.
