El tiramisú puede cambiar de aspecto sin perder su esencia. María Pérez Espín propone una versión sencilla que combina tortitas de trigo sarraceno, yogur natural, café y cacao puro para preparar un postre diferente.
La receta parte de ingredientes habituales y apenas requiere elaboración. La experta en nutrición explica que basta con utilizar un vaso de café, las tortitas preferidas y el yogur natural que más guste.
El primer paso consiste en colocar el café en un plato. Después, las tortitas se van remojando una a una, hasta quedar bien impregnadas antes de incorporarlas al montaje.
Una vez mojadas en café, las tortitas se colocan sobre el plato formando una primera capa. A continuación, se añade una capa de yogur natural para continuar construyendo el postre.
El proceso se repite alternando las tortitas empapadas en café con el yogur. De esta manera, se forman varias capas hasta alcanzar una composición similar visualmente al conocido tiramisú casero.
Receta 'fit'
La última capa corresponde al yogur, que debe cubrir bien la parte superior. Pérez Espín señala además que este ingrediente puede endulzarse de la manera que cada persona prefiera en casa.
Para terminar, la propuesta incorpora cacao puro en polvo. Se espolvorea sobre el yogur de la parte superior, aportando el acabado característico que permite reconocer rápidamente la inspiración del tiramisú.
La nutricionista también recomienda cambiar el postre de plato antes de cubrirlo con cacao, una presentación sencilla que busca mejorar su aspecto sin añadir pasos complicados a esta preparación.
El café, además, aparece relacionado con otros posibles efectos interesantes más allá de esta receta. Una investigación publicada en JAMA ha estudiado su relación con el riesgo de desarrollar demencia.
El trabajo siguió durante más de cuatro décadas a 131.821 profesionales sanitarios estadounidenses. Durante ese periodo, más de 11.000 personas desarrollaron demencia, permitiendo comparar diferentes patrones de consumo de café y té.
Tras tener en cuenta factores como edad, educación, tabaquismo, actividad física y enfermedades previas, los investigadores observaron hasta un 18% menos de riesgo de demencia entre consumidores habituales de café con cafeína.
El café y el té contienen compuestos como polifenoles y cafeína, relacionados con efectos sobre la inflamación y el daño celular. Sin embargo, el café descafeinado no presentó la misma asociación protectora.
Los resultados, no obstante, deben interpretarse con cautela. Los propios autores recuerdan que se trata de un estudio observacional, capaz de detectar asociaciones estadísticas, pero no de demostrar una relación directa de causa y efecto.
