P. G. Santos
Publicada
Las claves

El café es una de las bebidas más habituales en la rutina diaria, pero el momento elegido para consumirlo podría tener importancia. Dan Buettner, experto en longevidad, recomienda reservarlo para las primeras horas del día.

El especialista, conocido por estudiar las denominadas Zonas Azules, sostiene que una o dos tazas de café antes del mediodía pueden encajar dentro de un estilo de vida asociado con una mayor longevidad.

Su recomendación coincide con los resultados de una investigación publicada en la European Heart Journal, que analizó los hábitos de consumo de café de más de 40.000 adultos estadounidenses durante casi una década.

Los investigadores observaron que quienes concentraban el consumo durante la mañana presentaban un 16% menos de riesgo de morir por cualquier causa y un 31% menos de mortalidad cardiovascular frente a quienes no bebían café.

Qué otros beneficios tiene

El trabajo, sin embargo, establece una asociación y no demuestra que tomar café por la mañana provoque directamente una reducción de las enfermedades cardiovasculares. Los propios autores señalan que el horario podría modificar los efectos observados.

Aun así, Buettner utiliza esta evidencia para defender una regla sencilla: disfrutar del café durante la mañana y evitar convertirlo en una bebida habitual de última hora. Su objetivo está relacionado especialmente con otro aspecto fundamental: el sueño.

La cafeína puede permanecer durante horas en el organismo y, cuando se consume demasiado tarde, puede dificultar el descanso nocturno. Para Buettner, dormir adecuadamente forma parte de los hábitos que ayudan a preservar la salud durante el envejecimiento.

Por eso, el experto desaconseja tomar café poco antes de acostarse y recomienda evitar las tazas de última hora de la tarde. La idea es concentrar la ingesta en una franja que interfiera lo menos posible con el descanso.

El horario no es, sin embargo, el único aspecto al que presta atención Buettner. Dentro de sus recomendaciones también concede importancia al tipo de café y apuesta por los granos de tostado ligero como opción preferente.

Según su planteamiento, este tipo de tostado conservaría determinadas propiedades que considera interesantes desde el punto de vista de la salud. Su propuesta se completa con otra recomendación: preparar el café mediante un sistema de filtrado.

La razón del filtrado está relacionada con el colesterol. Los métodos sin filtro pueden contener mayores cantidades de cafestol y kahweol, compuestos capaces de elevar el colesterol, mientras que el filtrado reduce considerablemente su presencia.

Así, la fórmula que propone Buettner combina tres decisiones: una o dos tazas durante la mañana, preferentemente antes del mediodía; granos de tostado ligero; y café preparado mediante filtrado.

El mensaje encaja con una visión más amplia de la longevidad basada en hábitos cotidianos. Para Buettner, el café puede formar parte de esa estrategia, pero siempre dentro de un patrón saludable que incluye alimentación y descanso adecuados.