J. Rodríguez
Publicada
Las claves

La fuerza muscular de las piernas desempeña un papel mucho más importante de lo que puede parecer en el día a día. Según Felipe Isidro, una gran parte de la población presenta carencias en este aspecto.

El catedrático de Educación Física señala que el 80% de la población en España tendría poca fuerza en las piernas si pudiera someterse a una prueba para comprobar su estado muscular.

Para Isidro, conocer realmente el nivel de fuerza permitiría cambiar la percepción que muchas personas tienen sobre el ejercicio físico. Dejaría de considerarse únicamente una actividad relacionada con el ocio o la diversión.

El experto defiende que el ejercicio debe entenderse como una necesidad, especialmente cuando se observa la importancia que tiene conservar determinadas capacidades físicas a medida que pasan los años.

La fuerza de las piernas interviene en numerosas acciones cotidianas que pueden parecer sencillas, pero que resultan fundamentales para mantener una buena calidad de vida y desenvolverse con autonomía.

Imprescindible

Subir escaleras, levantarse de una silla o caminar con seguridad son algunos ejemplos de movimientos habituales que dependen directamente de disponer de una musculatura de las piernas suficientemente fuerte.

También el equilibrio está relacionado con esta capacidad física, al igual que la posibilidad de continuar realizando ejercicio. Por ello, mantener la fuerza muscular tiene consecuencias que van más allá del rendimiento deportivo.

El paso del tiempo hace especialmente importante conservar tanto la masa como la fuerza muscular. Según el planteamiento expuesto, ambas capacidades forman parte de un envejecimiento saludable y funcional.

No se trata únicamente de una cuestión estética. La fuerza muscular está vinculada con la capacidad para realizar actividades, conservar la independencia y mantener una determinada calidad de vida durante el envejecimiento.

Felipe Isidro resume esta idea mediante la expresión inglesa 'Use it or lose it', que plantea que aquello que no se utiliza termina perdiéndose. En este contexto, el ejercicio adquiere un papel fundamental.

El objetivo, por tanto, no consiste solamente en mejorar el rendimiento durante los entrenamientos. Trabajar la musculatura de las piernas también puede contribuir a conservar la capacidad de movimiento y la autonomía futura.

En este contexto aparece también la creatina, presentada como un recurso pensado para acompañar el objetivo de preservar la masa y la fuerza muscular durante el proceso de envejecimiento.

Según el contenido compartido, la creatina ayuda a preservar la masa y la fuerza muscular, contribuye a reducir el riesgo de sarcopenia y favorece tanto la capacidad funcional como la recuperación física.

La idea de fondo es que cuidar la musculatura no debería limitarse a una cuestión deportiva. Entrenar las piernas en el presente también supone trabajar para mantener la capacidad de moverse en el futuro.