La creatina ha pasado de estar asociada casi exclusivamente al rendimiento deportivo a despertar interés por sus posibles efectos sobre la energía, la recuperación y también el funcionamiento mental diario.
David Céspedes, experto en longevidad, sostiene que mantener su consumo durante 47 días podría traducirse en cambios progresivos en el organismo, desde una mayor energía hasta modificaciones corporales concretas perceptibles.
Según explica en una publicación para TikTok, los primeros efectos aparecerían durante la primera semana, cuando comenzaría a percibirse más energía y una mayor capacidad para afrontar el ejercicio diario.
En concreto, Céspedes plantea que podría ser posible realizar un par de repeticiones adicionales sin quedarse sin aire, una señal vinculada a esa primera sensación de mayor disponibilidad energética.
El siguiente momento llegaría después de dos semanas, cuando, según su explicación, la creatina también podría relacionarse con una mente más despejada y un estado de ánimo más estable general.
Ración diaria
A esto se sumarían una menor sensación de fatiga y un mayor enfoque, dos aspectos que amplían el interés por esta sustancia más allá del ámbito estrictamente deportivo y muscular.
Al alcanzar el primer mes de consumo, el experto sitúa otro cambio relevante: un aumento apreciable de la fuerza acompañado de una recuperación mucho más rápida después de la actividad física.
En esa misma etapa, también señala una reducción del dolor muscular y una mayor predisposición a moverse, elementos que pueden favorecer la continuidad de una rutina física durante las semanas siguientes.
El punto señalado por Céspedes llega al día 47, cuando mantener el hábito permitiría observar, siempre según su explicación, una transformación más completa del cuerpo y también de las sensaciones generales.
Entre los cambios que menciona aparecen una mayor masa muscular, una menor cantidad de grasa corporal y una sensación de energía constante, después de varias semanas manteniendo el consumo.
Pero la creatina también aparece vinculada al cerebro. El cerebro utiliza primero el fosfato de creatina antes de recurrir posteriormente a la glucólisis.
Por eso, se plantea que consumir entre tres y cinco gramos diarios de creatina podría aportar mayor rapidez mental y cierta protección frente a enfermedades neurodegenerativas, además de favorecer una vida más saludable.
Esta visión explica el cambio de percepción sobre la creatina: aunque comenzó siendo especialmente popular entre deportistas, las personas que la consumían también mostraban mayor facilidad para superar determinados tests cognitivos.
El propio Céspedes asegura que toma tres gramos diarios de creatina monohidratada en ayunas y afirma que la recomienda incluso a sus padres, dentro de su enfoque personal sobre longevidad.
