J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Hay un indicador físico que puede pasar desapercibido hasta que ciertas tareas cotidianas empiezan a costar más. Para Felipe Isidro, la fuerza de las piernas ocupa un lugar especialmente relevante.

El catedrático de Educación Física sostiene que, en muchos consensos, la fuerza de las piernas aparece por delante de la glucosa, la hemoglobina glicosilada y el colesterol como parámetro relacionado con mortalidad y morbilidad.

Esta relación ayuda a entender por qué el estado del tren inferior va mucho más allá del aspecto muscular. Mantenerlo fuerte resulta importante para conservar la autonomía, la estabilidad y la capacidad funcional.

Las piernas participan continuamente en movimientos aparentemente sencillos que forman parte de cualquier jornada. Levantarse de una silla, subir escaleras o caminar rápidamente exige disponer de una musculatura suficientemente preparada.

Con el paso de los años, estas acciones pueden convertirse en esfuerzos mayores si disminuyen la masa muscular y, especialmente, la fuerza. Por eso, conservar ambas capacidades resulta clave durante el envejecimiento.

Mantener capacidades

Felipe Isidro pone el foco precisamente en esa diferencia: no basta con mantener músculo, también es necesario conservar su capacidad para producir fuerza. Esa condición influye directamente en la movilidad cotidiana.

El equilibrio también está relacionado con esta capacidad física. Unas piernas fuertes ayudan a mantener la estabilidad y permiten seguir realizando ejercicio, de modo que sus beneficios no quedan limitados al rendimiento deportivo.

Desde esta perspectiva, entrenar las piernas no debería entenderse solamente como una actividad vinculada al ocio, la diversión o la estética. El ejercicio aparece como una necesidad para preservar capacidades físicas.

El principio puede resumirse con una expresión inglesa utilizada por Isidro: Use it or lose it. La idea plantea que aquello que no se utiliza termina perdiéndose, también cuando hablamos de capacidades físicas.

Para trabajar la fuerza de las piernas no siempre hacen falta movimientos complejos. El experto menciona ejercicios y actividades tan accesibles como realizar sentadillas, subir escaleras o caminar rápidamente para mantenerlas activas.

Además del ejercicio, Isidro señala que determinados suplementos pueden ayudar a optimizar el proceso de ganancia o, como mínimo, mantenimiento de la fuerza. Entre ellos menciona específicamente la creatina y la proteína.

En el caso de la creatina, el contenido compartido la presenta como un recurso que puede acompañar el objetivo de preservar masa y fuerza muscular, reducir el riesgo de sarcopenia y favorecer la recuperación física.

El objetivo final no consiste únicamente en mejorar los entrenamientos actuales. Mantener la musculatura de las piernas significa trabajar desde ahora para conservar la capacidad de movimiento, la independencia y la autonomía futura.