Los gatos pueden parecer animales difíciles de impresionar, pero un estudio publicado en 2017 encontró una preferencia que cuestiona una idea muy extendida sobre su comportamiento: muchos valoran más la interacción humana que la comida.
La investigación, publicada en la revista Behavioural Processes, analizó las preferencias de gatos domésticos adultos pertenecientes a dos grupos diferentes: animales que convivían con familias y ejemplares procedentes de refugios.
Los investigadores querían comprobar qué estímulos resultaban más atractivos para estos felinos y cuáles podían utilizarse para motivarlos. Para ello, compararon cuatro categorías: interacción social humana, comida, juguetes y olores.
Durante las pruebas, los gatos pudieron elegir libremente entre distintos estímulos de cada categoría. Los científicos registraron cuánto tiempo dedicaban a interactuar con cada opción, permitiendo observar diferencias tanto individuales como generales.
Los resultados mostraron que existían diferencias claras entre individuos, pero apareció una tendencia especialmente llamativa. Para la mayoría de los gatos, la interacción social con seres humanos fue la categoría preferida.
Amor felino
La comida ocupó el segundo puesto entre los estímulos analizados, mientras que los juguetes y los olores quedaron por detrás. El patrón apareció tanto entre gatos domésticos como entre animales procedentes de refugios.
Este hallazgo resulta especialmente relevante porque cuestiona la percepción de que los gatos son animales poco sociables o difíciles de entrenar. El estudio señala que pueden responder a estímulos sociales y participar en aprendizajes.
De hecho, los autores recuerdan que la investigación sobre cognición felina ha aportado pruebas sobre sus capacidades sociocognitivas y de resolución de problemas. Su comportamiento, por tanto, puede ser más complejo de lo que parece.
Los resultados también ayudan a entender por qué la interacción con sus dueños puede convertirse en un estímulo importante. Para muchos gatos, recibir atención humana puede resultar más atractivo que obtener directamente un alimento.
Eso no significa que todos los gatos prefieran jugar con sus dueños antes que comer. El estudio encontró una variabilidad individual evidente, por lo que las preferencias pueden cambiar considerablemente entre ejemplares.
La investigación plantea además que los estímulos preferidos podrían utilizarse como formas de enriquecimiento y para estudiar cuánto están dispuestos los gatos a esforzarse por conseguir aquello que más les interesa.
El veterinario Carlos Gutiérrez explica además que existen numerosos comportamientos cotidianos mediante los que los gatos muestran confianza y afecto. Entre ellos están enseñar las posaderas, buscar olores familiares o acercarse a nuestros zapatos.
Según Gutiérrez, incluso conductas aparentemente extrañas pueden tener una explicación relacionada con el vínculo. Un gato que lleva juguetes hasta su cama, por ejemplo, puede estar reproduciendo comportamientos asociados con ocultar recursos.
