Viajar más de mil años atrás durante un fin de semana resulta algo más sencillo cuando el escenario ya pertenece realmente a la Edad Media. Calafell, en Tarragona, vuelve a transformar estos días su casco antiguo con un Mercado Medieval instalado alrededor de una fortaleza cuya primera referencia escrita se remonta al año 1037.
El Mercado Medieval de Calafell se celebra desde este viernes 28 hasta el domingo 30 de agosto. Durante tres días, las calles próximas al Castillo de la Santa Creu reunirán puestos de artesanía y gastronomía, antiguos oficios, espectáculos y actividades para niños.
La programación comienza el viernes por la tarde y continúa durante todo el sábado y el domingo. Habrá herreros, tejedores, canteros, carpinteros, alfareros y artesanos del vidrio, además de música itinerante, malabares, personajes fantásticos y diferentes pasacalles.
Los más pequeños tendrán también una zona propia con juegos gigantes de madera, tiro con arco, escuela de caballeros, talleres y actividades de combate adaptadas. Detrás del castillo se instalará además un campamento medieval con demostraciones sobre armamento, vida cotidiana y cocina de la época.
El escenario es una de las principales razones para aprovechar la visita. El Castillo de la Santa Creu está documentado por primera vez en 1037, aunque eso no significa que toda la construcción que vemos actualmente fuese levantada exactamente aquel año. El recinto fue transformándose durante siglos.
Nació como una fortificación medieval vinculada al territorio fronterizo de la Marca Hispánica y posteriormente pasó por diferentes manos nobiliarias. En su interior todavía pueden visitarse la iglesia románica, una cisterna y el denominado conjuratorio, además de diferentes restos arqueológicos.
Durante el mercado habrá horarios especiales y visitas guiadas al castillo. El recinto abrirá de 10.00 a 14.00 horas y de 17.30 a 21.00, con recorridos en castellano y catalán distribuidos a lo largo del día.
Una ciudadela íbera frente al Mediterráneo
La escapada puede continuar viajando todavía bastante más atrás en el tiempo. A pocos kilómetros del castillo se encuentra la Ciudadela Ibérica de Calafell, uno de los yacimientos más singulares de Cataluña.
El asentamiento fue fundado durante el siglo VI a. C., hace unos 2.500 años, frente al Mediterráneo. A partir del siglo V antes de nuestra era creció hasta convertirse en uno de los poblados destacados de los cosetanos, el pueblo íbero que habitaba esta parte de la actual Cataluña.
Llegó a ocupar alrededor de tres hectáreas y contó con una poderosa muralla, calles y diferentes viviendas. Los arqueólogos han identificado incluso casas pertenecientes a una élite de guerreros y, en la parte más elevada, la residencia de quien habría sido el dirigente del poblado.
Lo realmente particular es que aquí no hay que imaginar todo a partir de unas cuantas piedras. Buena parte de la ciudadela ha sido reconstruida a escala real siguiendo criterios de arqueología experimental, un proyecto desarrollado con participación de la Universidad de Barcelona.
El visitante puede entrar en las casas reconstruidas, observar reproducciones de objetos utilizados por los íberos e incluso subir hasta las estructuras defensivas. El objetivo es mostrar de una manera mucho más directa cómo podía ser la vida cotidiana en aquel asentamiento hace dos milenios y medio.
La Ciudadela permanece además abierta todos los días durante estas fechas, de 10.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30 horas. Existe una entrada combinada para visitar la propia Ciudadela, el Castillo de la Santa Creu y otros espacios históricos del municipio.
