El nutricionista Pablo Ojeda advierte que, ante las olas de calor extremo con temperaturas superiores a los 30 grados, beber solamente agua es insuficiente, porque el cuerpo pierde sales minerales esenciales como el sodio y potasio a través del sudor.
Aunque hay excepciones, por supuesto: si una persona está quieta y en un entorno bien ventilado, tiene más que suficiente con el agua. Pero, ahora bien, si se hace deporte o se realizan actividades al aire libre en pleno sol, entonces es recomendable recurrir a otros complementos para mejorar nuestra hidratación.
Beber agua sin reponer los electrolitos puede derivar en mareos profundos, debilidad y hasta desorientación debido a la dilución de sales en sangre. Sin embargo, hay alternativas que pueden solucionar ese problema, según comenta el profesional a través de sus redes sociales.
Para evitar ese desequilibrio y mantener el cuerpo hidratado en pleno verano, se recomienda el consumo de alimentos ricos en agua y minerales, como pepino, sandía y tomate, que funcionan como sueros naturales al mejorar la hidratación.
Estas opciones frescas de la dieta mediterránea permiten una absorción progresiva y eficiente de los nutrientes necesarios para el funcionamiento celular durante el calor extremo, lo que permite que nuestro cuerpo funcione sin problemas en el marco de la temporada estival.
A veces con el agua no es suficiente
Esta estrategia nutricional, que combina líquidos con alimentos ricos en minerales, resulta fundamental para prevenir golpes de calor y reducir la fatiga térmica, por ello Pablo Ojeda y otros profesionales subrayan la necesidad de adoptar una "hidratación inteligente", priorizando platos ligeros -y crudos en muchas ocasiones- para mantener el equilibrio osmótico.
Al final, combatir esa deshidratación -que puede aparecer con síntomas como orina oscura, mareos, dolor de cabeza y boca seca- es muy sencillo porque solamente hay que incluir en nuestra dieta alimentos frescos que nutran e hidraten al mismo tiempo.
No solamente obtenemos agua de la propia bebida como tal, sino también de la fruta y la verdura: la sandía, el melón, los melocotones, las naranjas y por supuesto platos como el gazpacho son clave para tener ese equilibrio que señala el nutricionista.
Nunca hay que dejar el agua de lado, por descontado, pero se puede complementar con todos estos alimentos e incluso con otras adiciones como el café, que también puede ayudar a la hidratación -siempre tomándolo en su medida y sin abusar, puesto que la cafeína puede acarrear otros problemas-.
