Un estudio de la Universidad de Indiana confirma que el consumo de vídeos de gatos es una herramienta perfecta para la regulación emocional, asegurando que en gran medida no es una pérdida de tiempo para personas ansiosas o que padecen problemas de ansiedad severa.
El hábito de consumir vídeos de gatos en redes sociales funciona, en realidad, como un mecanismo que permite nivelar los niveles de estrés en ciertas personas. Investigaciones en el campo de la psicología mediática confirman que el contenido digital centrado en animales genera un impacto directo positivo en la salud mental.
Este fenómeno ha despertado el interés de la comunidad científica debido a su alta capacidad para mitigar los niveles de ansiedad y el agobio diario, sirviendo como bandera y "escudo" para aquellas personas que se pasan bastante rato en redes como Instagram y TikTok observando todo tipo de curiosidades felinas.
La base científica de este hallazgo proviene de un célebre estudio liderado por la profesora Jessica Gall Myrick, que analizó el comportamiento de casi 7.000 personas. Los resultados demostraron que, tras visualizar este tipo de contenidos, los participantes experimentaban una notable disminución de emociones negativas, como la tristeza o el enfado incluso.
En su lugar, su cerebro registraba una inyección inmediata de energía y optimismo provocada por la liberación de dopamina, permitiendo de este modo despejar la mente y liberarla de cualquier tipo de carga negativa.
Los gatos transmiten calma y paz
Lo más curioso de esta investigación, por otro lado, es que también se ha determinado que ver este tipo de vídeos retrasa realizar ciertas obligaciones por parte de los usuarios, haciendo que a lo largo del día se vayan acumulando las tareas.
Aunque un alto porcentaje de los encuestados admitió ver los vídeos para esquivar obligaciones laborales o académicas, el beneficio psicológico obtenido superó la sensación de culpa. Los expertos señalan que este "descanso" recarga los niveles de motivación, permitiendo a las personas retomar sus tareas complejas con una actitud mucho más proactiva y despejada.
Los científicos, con todo, comparan esta tendencia con una especie de terapia digital de bajo coste y alta accesibilidad que permite a las personas encontrar momentos de paz durante las duras jornadas del día a día.
Al igual que ocurre en terapias asistidas por animales reales, la ternura visual de los gatos activa mecanismos neuronales asociados a la empatía y la calma. Este descubrimiento abre la puerta a integrar pequeños descansos digitales controlados dentro de las rutinas de trabajo para mejorar el bienestar emocional.
