Cuando el termómetro alcanza los 38 ºC, hidratarse deja de consistir únicamente en beber grandes cantidades de agua. El calor también provoca pérdidas importantes de minerales a través del sudor.
Pablo Ojeda recuerda que durante los episodios de calor el organismo pierde sodio, cloro, potasio y, en menor cantidad, magnesio. Por eso, reponer líquidos requiere mantener hábitos constantes durante todo el día.
El nutricionista señala que el agua continúa siendo la mejor bebida para hidratarse durante el día, aunque no constituye la única forma de incorporar líquidos cuando aprieta el calor veraniego.
Una parte importante de la hidratación también llega a través de los alimentos. Algunas frutas contienen más del 90% de agua, convirtiéndose en opciones especialmente interesantes durante los meses de verano.
Entre las frutas recomendadas aparecen la sandía, el melón, el melocotón, las fresas, el kiwi y la naranja. Las verduras también contribuyen con pepino, lechuga, tomate, calabacín y pimiento fresco.
Bebidas hidratantes
El gazpacho figura igualmente entre las opciones señaladas por Ojeda, ya que aporta más de un 90% de agua y proporciona minerales importantes como potasio y magnesio durante el verano.
Los electrolitos adquieren especial interés cuando el calor se combina con ejercicio, muchas horas de exposición solar o una sudoración especialmente abundante. En un día tranquilo, el agua suele ser suficiente.
Entre las alternativas naturales menciona el agua de coco, por su contenido en potasio y magnesio, y las aceitunas, que aportan sodio. También destaca el pepino con sal como opción.
La patata cocida aparece como otra fuente de minerales, especialmente potasio y magnesio. Para quienes buscan una opción líquida y sencilla, recomienda agua con limón, una pizca de sal, hielo y hierbabuena.
El café tampoco debe considerarse automáticamente una bebida deshidratante. La cafeína posee un ligero efecto diurético, especialmente entre quienes no están acostumbrados, pero ese efecto disminuye con la tolerancia habitual.
La situación cambia con el alcohol, que puede dificultar la hidratación al inhibir la vasopresina, una hormona que ayuda al riñón a retener agua. Por eso recomienda alternarlo siempre con agua.
Ojeda también desaconseja confiar en bebidas muy azucaradas como estrategia principal para hidratarse. Según explica, pueden elevar la glucosa y la insulina, además de reducir después la energía disponible rápidamente.
Esperar a sentir una sed intensa tampoco es recomendable. La orina muy oscura, el dolor de cabeza, la fatiga y la boca seca son señales que pueden indicar falta de hidratación durante el calor.
