Publicada
Las claves

Cada saco pesa 25 kilos. Mover 50 equivale a manipular una carga acumulada de 1.250 kilos durante la jornada, aunque nunca se levanten todos a la vez. Esa repetición ayuda a entender por qué Damián señala la espalda y las rodillas.

El albañil lo contó en un vídeo de YouTube sobre la realidad del oficio en España. Según la tarea, explica, "te puedes mover 50 o 100 sacos", especialmente cuando toca preparar hormigón utilizando materiales ensacados.

Cuando le preguntan qué le duele al llegar a casa, responde sin dudar. "Las rodillas y la espalda". Pasa horas agachándose, levantando peso o trabajando de rodillas, y reconoce que el cuerpo termina acusando cada jornada.

Sus palabras describen molestias acumuladas, pero no necesariamente se refieren a lesiones concretas. Sí muestran una realidad conocida en la construcción, donde la carga física depende del peso, la frecuencia y las posturas.

Aunque los sacos no superen los 25 kilos, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recuerda que el riesgo depende también de cómo, desde dónde y cuántas veces se manipula la carga.

Influyen la distancia respecto al cuerpo, la altura de recogida, el agarre, los giros del tronco, el espacio y el ritmo. Levantar desde el suelo exige mucho más que mover el mismo peso entre superficies situadas a una altura cómoda.

En el vídeo, Damián muestra la maniobra. Flexiona las rodillas, acerca los brazos al cuerpo y lleva el saco al hombro. Una técnica adecuada reduce parte del riesgo, pero no elimina el efecto de repetirla decenas de veces.

La normativa española obliga a evitar la manipulación manual cuando sea posible. Si no puede eliminarse, la empresa debe evaluar la tarea, reorganizarla y facilitar medios que reduzcan el esfuerzo y el riesgo dorsolumbar.

Carretillas, elevadores, grúas, silos o materiales colocados cerca de la zona de uso pueden ahorrar muchos desplazamientos. La prevención más eficaz reduce la necesidad de levantar la carga antes de confiar toda la seguridad a la fuerza del trabajador.

La espalda concentra buena parte del daño

Los sobresfuerzos siguen teniendo un peso enorme en la siniestralidad laboral española. En 2024 provocaron 162.753 accidentes con baja durante la jornada, el 29,3% de todos los registrados, según los últimos datos detallados del INSST.

La construcción presentó la mayor incidencia sectorial y la espalda fue la zona más perjudicada. Entre los hombres, los accidentes se concentraron en la construcción, la industria y el transporte, actividades marcadas por el esfuerzo físico y las cargas.

Levantar, transportar y colocar materiales durante años puede generar fatiga, dolor y trastornos musculoesqueléticos en músculos, ligamentos, articulaciones y la zona dorsolumbar.

Repetir el mismo levantamiento decenas de veces acumula fatiga y añade giros, escalones y desplazamientos a una tarea que puede parecer asumible cuando se observa un solo saco.

El cansancio puede alterar la técnica. Conforme avanzan las horas, resulta más fácil separar la carga del cuerpo, girar con ella o perder estabilidad. Las últimas maniobras pueden hacerse en peores condiciones, aunque el saco pese lo mismo.

La albañilería no exige únicamente mover sacos. Embaldosar, rematar encuentros o trabajar cerca del suelo obliga a pasar largos periodos arrodillado o en cuclillas. Damián relaciona esas posturas con el dolor que nota al levantarse.

El INSST recomienda evitar las posturas forzadas, especialmente permanecer de rodillas, en cuclillas o con ángulos articulares extremos durante mucho tiempo. Alternar tareas y cambiar de postura reduce la exposición continuada de las mismas articulaciones.

La organización resulta decisiva. Preparar los materiales a una altura adecuada, acercarlos al punto de colocación y planificar pausas puede reducir sentadillas, levantamientos y desplazamientos innecesarios a lo largo de una misma obra.

Las molestias persistentes tampoco deberían asumirse como una parte inevitable del oficio. Si el dolor se repite, limita el movimiento o empeora con las tareas, conviene revisar el puesto y solicitar una valoración sanitaria.

La experiencia ayuda a reconocer riesgos y a moverse con mayor cuidado, pero no convierte al cuerpo en inmune. En el propio vídeo, los trabajadores recuerdan que muchos profesionales veteranos terminan con la espalda "hecha polvo" después de décadas.

El INSST insiste en actuar sobre la carga, la organización y el entorno. Reducir pesos, emplear ayudas mecánicas, limitar las repeticiones y mejorar el almacenamiento ofrece más protección que pedir al trabajador que levante mejor.

También importa disponer de tiempo suficiente. Las prisas favorecen agarres deficientes, giros bruscos y desplazamientos inseguros. Un ritmo excesivo puede anular las ventajas de una buena formación y de herramientas diseñadas para reducir el esfuerzo.

Damián habla de un oficio esencial, peligroso si se desconoce y poco valorado para la exigencia que soporta. Su testimonio recuerda que una casa no debería levantarse a costa de deteriorar el cuerpo de quienes la construyen.