Los perros y los gatos pueden ocupar un lugar central en la vida emocional de sus dueños, pero un estudio realizado en España encuentra diferencias claras cuando la mascota se relaciona con la compañía humana.
La investigación, firmada por el psicólogo vasco Garikoitz Azkona, del Departamento de Procesos Psicológicos Básicos y Desarrollo de la Universidad del País Vasco, analiza cómo se construye el vínculo entre personas y animales.
El trabajo, publicado en la revista científica Animals, estudió a 298 dueños de mascotas españoles mediante una encuesta online. De ellos, 109 tenían gatos, mientras que 189 convivían con perros en el momento del estudio.
El investigador utilizó herramientas estandarizadas para medir distintos aspectos psicológicos, entre ellos el apoyo social percibido, la soledad, el bienestar mental y el grado de apego emocional hacia las mascotas.
Los resultados muestran que el vínculo afectivo tiende a ser más intenso con los perros que con los gatos. Además, variables demográficas como el sexo y la edad también influyeron en los niveles de apego.
Compañía animal
Sin embargo, el hallazgo más llamativo aparece al analizar si los animales pueden ocupar, emocionalmente, el espacio dejado por otras personas. En este punto, perros y gatos presentan resultados diferentes.
Entre los propietarios de perros, un menor nivel de apoyo social percibido se relacionó significativamente con una mayor puntuación en la dimensión que mide la sustitución de personas por mascotas.
Esto sugiere que, especialmente entre quienes cuentan con menos apoyo social, los perros pueden funcionar como sustitutos emocionales de la compañía humana. El estudio, no obstante, habla de una asociación, no de una causa.
En cambio, Azkona no encontró una relación comparable entre el apoyo social percibido y esa dimensión de sustitución de personas entre los propietarios españoles de gatos incluidos en la investigación.
Por tanto, los resultados apuntan a una diferencia específica entre ambas especies: la falta de apoyo social parece estar vinculada a una mayor tendencia a considerar al perro como sustituto emocional de otras personas.
El estudio también subraya que las variables psicosociales analizadas no predijeron directamente las puntuaciones generales de apego. La relación entre personas y mascotas depende de varios factores y no responde a una sola explicación.
Los autores destacan así que comprender el vínculo entre humanos y animales exige tener en cuenta tanto las características demográficas como los factores psicológicos y sociales que rodean a cada propietario.
Con estos resultados, la investigación plantea una diferencia relevante en la manera en que perros y gatos pueden integrarse en la vida emocional de sus dueños, especialmente cuando existen carencias percibidas de apoyo social.
