Los expertos confirman que la timidez o la indiferencia inicial de las personas actúa como el mayor imán de atracción para los gatos. Según los profesionales en antropozoología, este fenómeno se produce porque las personas introvertidas adoptan posturas corporales neutras y evitan el contacto visual directo.
En el código de comunicación de los gatos, estos gestos son interpretados de inmediato como una garantía de seguridad y una total ausencia de amenazas. A diferencia de los perros, que suelen responder con entusiasmo ante los estímulos efusivos, los gatos poseen un instinto territorial y de supervivencia que se activa ante movimientos bruscos o tonos de voz agudos.
Al encontrarse con una persona que mantiene la distancia, los gatos no perciben alarmas de peligro en su entorno, por lo que se sienten más cómodos y por ello tienden a acercarse más. La quietud reduce sus niveles de estrés y estimula su curiosidad natural, empujándolo a explorar voluntariamente a esa persona en concreto que le llama la atención.
La etología moderna destaca que el éxito de esta interacción radica en otorgarle el control absoluto de la situación al gato. Cuando una persona intenta forzar el contacto físico, invade el espacio vital del animal, provocando su huida a una respuesta defensiva.
Por el contrario, la pasividad de una persona tímida le permite al animal decidir de manera autónoma el momento, el ritmo y la forma de acercarse a husmear, consolidando una experiencia positiva y que no genera en ningún caso agobio.
Mantener la distancia es la clave
Este descubrimiento no solo explica por qué los gatos eligen frecuentemente el regazo de aquellas personas que muestran, a priori, más desinterés, sino que también ofrece pautas clave para los nuevos adoptantes para que tengan este tipo de conceptos en mente.
Los especialistas recomiendan aplicar de forma consciente la técnica de la indiferencia durante los primeros días de convivencia en el hogar, permitiendo que el animal explore su nuevo entorno sin presiones, así se acelera su proceso de adaptación y se fortalece el vínculo afectivo a largo plazo.
Ahora bien, eso no significa que el gato en cuestión deba quedar desatendido. Sus necesidades vitales deben estar perfectamente cubiertas y cuidadas para que no le falte de nada: comida, un lugar para hacer sus necesidades, un rincón para dormir, juguetes para su estimulación, etc.
El hecho de dejar que explore libremente sin estar constantemente encima de él es, solamente, para estrechar ese lazo afectivo, pero siempre mirando por su bienestar.
