P. G. Santos
Publicada
Las claves

El albañil Pablo González, español afincado en Noruega, ha compartido en un testimonio detallado cómo funciona la política del alcohol en el país nórdico, marcada por precios elevados, horarios restringidos y un monopolio estatal que regula casi toda la venta diaria.

Según explica en un vídeo publicado en su canal de YouTube, en Noruega beber alcohol entre semana no está bien visto socialmente, salvo ocasiones especiales, mientras que los fines de semana sí resulta aceptable, lo que convierte al alcohol en un producto esporádico y casi de lujo cotidiano.

El elevado precio es, según Pablo González, la principal razón de esta contención: ni siquiera quienes tienen un buen poder adquisitivo pueden permitirse beber cerveza o vino a diario, como sí ocurre en España, donde el vino resulta asequible.

En Noruega es necesario tener 18 años para comprar bebidas de baja graduación, pero la edad mínima sube a 20 años cuando la graduación alcohólica supera el 22%, como recuerda González, quien reside desde hace años en el país.

Venta estricta de alcohol

Existen tres vías legales para comprar alcohol en Noruega: los supermercados, limitados a bebidas de hasta un 4,7%; las tiendas estatales Vinmonopolet, para el resto; y los bares y restaurantes, donde solo se puede consumir dentro del propio local.

Los horarios de venta en supermercados son estrictos: de lunes a viernes se vende alcohol de 8.00 a 18.00 horas, y los sábados y vísperas de festivos la venta se corta obligatoriamente a las 15.00 horas.

González recuerda una anécdota familiar: al llegar sus padres de visita, fueron a comprar cerveza un sábado a las 15.10 y la caja registradora, bloqueada automáticamente por el sistema estatal, impidió la venta, aunque sí pudieron pagar la comida.

En cuanto a precios, una lata de cerveza de medio litro cuesta entre 3 y 5 euros en el supermercado, y un pack de cuatro latas puede alcanzar los 15 euros, cifras muy superiores a las habituales en España.

Para vinos, cervezas fuertes y licores, la única opción es Vinmonopolet, cadena estatal que existe desde 1922 y ofrece un catálogo de miles de referencias, entre ellas más de 8.300 marcas de vino tinto de más de 40 países.

Las tiendas físicas de Vinmonopolet, unas 300 en todo el país, comparten horario con los supermercados y permiten realizar pedidos online que se recogen en el establecimiento más cercano, tras superar cada marca un riguroso concurso estatal de calidad.

El precio del vino refleja esta política: una botella que en España cuesta unos 5 euros puede superar los 15 o 20 euros en Noruega, entre tres y cuatro veces más, debido a la elevada carga impositiva del país.

Los impuestos suponen entre el 50 y el 60% del precio final en vinos y cervezas fuertes, y llegan hasta el 75% en los licores destilados, según detalla González, que suma tasas de alcohol, IVA y envase.

Consumir en bares resulta caro: una cerveza de grifo ronda los 9 a 12 euros, y las artesanales superan los 11 euros, por lo que González concluye que vivir en Noruega exige un cambio de mentalidad frente al alcohol.