El calor extremo convierte el aire acondicionado en un aliado imprescindible durante el verano, pero en una fuente de errores. Alejandro Hellín, experto en climatización, advierte de una práctica muy extendida que puede elevar el consumo sin enfriar antes.
Su recomendación parte de una situación cotidiana: regresar a casa después de varias horas con el aparato apagado y encontrar el interior sofocante. Ante esa intensa sensación, muchas personas bajan el termostato hasta los 16 ºC buscando alivio rápidamente.
Sin embargo, Hellín considera que esa estrategia no permite conseguir un enfriamiento más rápido. “No puedes dejarla apagada y llegar a casa y ponerla a 16 ºC porque hace mucho calor”, explica el especialista durante su entrevista con Sector Oficios Pódcast.
La razón es sencilla: seleccionar una temperatura extremadamente baja no hace que el equipo produzca frío instantáneamente. El aparato doméstico seguirá trabajando para alcanzar la temperatura programada, mientras puede aumentar el consumo eléctrico doméstico durante ese proceso sin necesidad.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE, sitúa en 26 ºC una referencia para mantener el bienestar dentro de casa con eficiencia. La clave, por tanto, está en evitar temperaturas excesivamente bajas durante el verano.
Otro error a evitar
Esta recomendación adquiere especial importancia durante episodios prolongados de calor, cuando la refrigeración doméstica funciona durante muchas horas. El gasto energético puede aumentar si los equipos se utilizan sin planificación, cuando las temperaturas exteriores permanecen elevadas de forma continua.
Hellín también cuestiona otra costumbre frecuente: encender y apagar continuamente el aire acondicionado. Frente a esos ciclos constantes, los técnicos recomiendan favorecer un funcionamiento estable durante periodos prolongados, evitando que la máquina afronte diferencias térmicas durante el verano prolongado.
El experto explica que sigue esta filosofía. Su máquina permanece funcionando desde la una de la tarde hasta las cinco y media de la madrugada, momento exacto en que se marcha a trabajar, con una pausa para ventilar.
Precisamente, la ventilación constituye una pieza importante para utilizar estos sistemas. Hellín aconseja aprovechar las primeras horas del día o la noche, cuando el ambiente exterior resulta más suave, para renovar el aire sin depender de la refrigeración cada día.
Su experiencia también se extiende al tipo de instalación. Hellín sostiene que tres equipos independientes pueden tener un coste parecido al de instalar una máquina por conductos, una alternativa que permite mantener una temperatura homogénea.
El sistema por conductos es el elegido por el especialista para su domicilio. Hellín asegura que no soporta una factura eléctrica disparatada, una afirmación con la que pretende subrayar la importancia de una instalación adecuada y un uso racional.
Las recomendaciones cobran relevancia en un verano marcado por temperaturas elevadas y episodios de calor persistente. El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene activa su guía sobre los riesgos que estas situaciones pueden representar para la salud pública nacional.
En este contexto, utilizar el aire acondicionado no solo puede ayudar a controlar el gasto energético, sino también a mantener unas condiciones confortables en casa. La receta de Hellín pasa por estabilidad, temperaturas moderadas y ventilación en momentos adecuados.
