El eclipse solar total del 12 de agosto no solo transformó durante unos instantes la luz de varias regiones españolas. También permitió comprobar hasta qué punto la astronomía puede despertar emociones.
Eva Villaver, subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias, vivió el fenómeno desde el Observatorio de Yebes, en Guadalajara, después de meses explicando cómo observarlo y por qué nadie debía perdérselo.
La astrofísica había dedicado buena parte de ese tiempo a anticipar el eclipse, describiendo aquello que podría contemplarse y recordando la importancia de disfrutarlo de manera segura durante el acontecimiento.
Sin embargo, la experiencia más especial para Villaver llegó al comprobar personalmente la reacción de quienes finalmente levantaron la mirada hacia el cielo y pudieron contemplar la totalidad del fenómeno.
"Lo más bonito de todo este proceso ha sido constatar esa emoción", explica Villaver a Science Media Centre (SMC), que vio a personas emocionadas, llorando o simplemente mudas y desbordadas durante unos segundos que recordarán durante toda su vida.
Un momento sobrecogedor
El eclipse pudo observarse desde numerosas regiones españolas y convirtió el cielo en protagonista durante unos minutos. En lugares como Palencia, el Sol permaneció completamente oculto durante aproximadamente un minuto y 43 segundos.
El fenómeno comenzó a afectar al territorio español alrededor de las 19:33, mientras que la totalidad se produjo a las 20:29, llevando la iluminación ambiental desde el día hasta una oscuridad similar al crepúsculo.
Para Villaver, ese momento tuvo además un significado especial porque permitió compartir con millones de personas una pasión que los astrofísicos viven cada día cuando estudian y observan el universo.
"Como 'profesional de los cielos' esta ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida", señala la investigadora, satisfecha por haber comprobado que el espectáculo celeste estuvo a la altura de las expectativas.
Su satisfacción también nace de una especie de confirmación personal después de tantos meses de divulgación: "Ves, te lo dije, te aseguré que no te iba a decepcionar", resume sobre la experiencia vivida.
El eclipse total fue especialmente esperado porque España no contemplaba un fenómeno de estas características en la península desde 1912. Esta vez, la alineación entre Sol, Luna y Tierra volvió a repetirse.
Millones de personas pudieron contemplar entonces una escena que Villaver describe como algo capaz de parecer "fuera de este mundo", mientras todos permanecían expectantes ante la transformación del cielo nocturno.
"Conseguir que millones de personas mirasen hacia arriba para ver algo que parecía fuera de este mundo" fue, precisamente, lo que más emocionó a la astrofísica tras compartir el fenómeno.
