Las bebidas energéticas ya tienen el foco puesto en los menores de edad en varias comunidades españolas. Baleares acaba de aprobar una prohibición que incorpora multas de hasta 60.000 euros.
El Consell de Govern de Baleares ha aprobado un decreto ley de medidas urgentes para proteger la salud pública, que prohíbe vender y suministrar bebidas energéticas a menores de edad.
La regulación afecta a bebidas no alcohólicas con una elevada concentración de cafeína, normalmente acompañadas de azúcares y otros estimulantes como taurina, guaraná o glucuronolactona. Las isotónicas quedan excluidas.
El Govern justifica la medida por la expansión de estos productos entre adolescentes. Según la encuesta Estudes 2023, el 47,7% de estudiantes entre 14 y 18 años los consumió recientemente.
El mismo estudio revela otro dato relevante: el 19,5% de los estudiantes reconoció haber mezclado bebidas energéticas con alcohol durante el último mes, una combinación que preocupa especialmente a las autoridades sanitarias.
Reducir el consumo
Los informes técnicos citados por Baleares relacionan su consumo con alteraciones del sueño, nerviosismo y taquicardia, además de un elevado aporte de azúcares y mayores riesgos cuando se combinan con alcohol.
El incumplimiento de la prohibición se incorpora como infracción grave dentro de la normativa balear sobre drogodependencias. Las multas previstas oscilan entre 6.001 y 60.000 euros, según diferentes circunstancias.
Para determinar la cantidad, se valorarán factores como el riesgo para la salud, la gravedad de los efectos producidos, el beneficio ilícito obtenido, los perjuicios causados, la intencionalidad y la reincidencia.
Baleares sigue así el camino abierto por Galicia, donde desde marzo está prohibida la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años, una medida que convierte a la comunidad en pionera.
En Galicia, los menores tampoco pueden transportar estas bebidas ni pedir a otra persona mayor de edad que las compre. Los establecimientos deben colocarlas separadas de refrescos y agua.
Asturias también prepara restricciones, aunque dirigidas a los menores de 16 años. Su proyecto contempla controles de edad en comercios, zonas específicas para estos productos y sistemas de verificación en máquinas expendedoras.
El modelo asturiano establece sanciones que pueden alcanzar los 10.000 euros en infracciones graves y llegar hasta 100.000 euros en determinados casos muy graves relacionados con ventas y distribución a gran escala.
Con estas iniciativas, distintas comunidades españolas están endureciendo progresivamente el acceso de los menores a las bebidas energéticas. Baleares se suma ahora con uno de los regímenes sancionadores más elevados.
