Rubén Constan, optometrista, advierte sobre el grave riesgo de llevar a niños al eclipse solar total del 12 de agosto en España. No es que los más pequeños de la casa no puedan disfrutar de este fenómeno, pero dependiendo de la edad es complicado que puedan hacer caso sobre las medidas de protección que hay que tomar.
La inmadurez cognitiva a edades inferiores a cuatro años impide comprender el peligro que supone mirar al Sol en este acontecimiento histórico, por lo que se eleva de manera directa el riesgo de exposición y eso puede provocar, como ya han comentado muchos expertos, lesiones graves e irreversibles.
La principal preocupación de Constan reside en la dificultad de mantener las gafas homologadas en niños pequeños. Un descuido de segundos permite que se quiten el filtro, exponiendo los ojos a radiación ultravioleta e infrarroja capaz de destruir tejidos oculares.
La retinopatía es la principal lesión temida, ya que una vez se produce no hay marcha atrás y es permanente: destruye las células fotorreceptoras de la retina. Y al no causar dolor inmediato, el daño o ceguera pueden pasar desapercibidos en el momento, por lo que hay que ir con extremo cuidado.
Cuidado con los más pequeños en el eclipse
"Todo el mundo habla de llevar gafas homologadas para ver el eclipse. Pero hay un problema del que casi nadie habla", explica el optometrista en redes sociales. "Un niño de menos de 4 años no entiende el riesgo. Te verá mirando al cielo y, por simple imitación, querrá hacer exactamente lo mismo… aunque sea sin gafas", continúa.
"Y un solo vistazo al Sol durante un eclipse puede producir una lesión irreversible en la retina. Mi recomendación es clara: si tienes un hijo tan pequeño, no vayas a verlo o no lo lleves contigo. No merece la pena asumir un riesgo que él todavía no puede comprender ni controlar", afirma.
De modo que la recomendación realmente es clara en este caso: es mejor dejar a los menos de cuatro años al margen para evitar que, en un momento cualquiera, se quiten las gafas y miren directamente al eclipse solar.
Es complicado que un pequeño de esa edad mantenga las gafas durante todo el acontecimiento sin quitárselas ni un segundo, y teniendo en cuenta los riesgos el experto opta por cortar el problema de raíz para garantizar el bienestar de todos.
Además, hay que tener en cuenta que tampoco se puede mirar al eclipse de manera constante y sin parar: aunque llevemos las gafas homologadas hay que hacer pausas para que la vista no sufra.
