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Las claves

Mirar un eclipse total sin gafas puede ser seguro, pero únicamente durante unos instantes muy concretos. La excepción comienza cuando la Luna ha cubierto completamente la superficie brillante del Sol y termina en cuanto aparece de nuevo el primer destello.

Francisco Cacho, meteorólogo de laSexta, ha insistido estos días en esta diferencia al explicar cómo observar con seguridad el eclipse del próximo 12 de agosto. Según señala, las gafas específicas solo podrán retirarse durante la fase de totalidad, cuando el Sol haya quedado completamente oculto por la Luna.

Esto significa que únicamente podrán hacerlo quienes se encuentren dentro de la franja desde la que el eclipse será realmente total. En el resto de España, aunque la ocultación alcance valores del 98%, 99% o incluso superiores, será necesario mantener la protección durante todo el fenómeno.

La diferencia puede parecer mínima sobre el papel, pero no lo es para los ojos. Mientras permanezca visible cualquier parte de la fotosfera, la superficie brillante del Sol continuará emitiendo suficiente radiación como para provocar una lesión en la retina si se observa directamente sin protección adecuada.

NASA establece exactamente la misma excepción: durante un eclipse total se pueden retirar temporalmente las gafas únicamente cuando la Luna bloquea el 100% del disco solar. Antes y después de ese momento deben permanecer colocadas.

Un minuto y 50 segundos

La totalidad es también el instante en el que aparece uno de los grandes atractivos del eclipse. Al desaparecer la superficie luminosa puede observarse la corona, la atmósfera exterior del Sol, que normalmente permanece oculta por el enorme brillo de la fotosfera.

Cacho explica que esa fase durará muy poco. En algunas zonas próximas a los límites de la franja española podrá mantenerse alrededor de un minuto y 50 segundos, aunque la duración concreta dependerá de la localidad elegida.

El momento más delicado llegará precisamente al final. En cuanto reaparezca el primer destello de la superficie solar será necesario volver a colocar inmediatamente las gafas. Esperar unos segundos adicionales para continuar mirando puede exponer nuevamente la retina a una radiación intensa.

Por eso conviene conocer de antemano las circunstancias exactas del eclipse en el lugar desde el que se vaya a observar. El Instituto Geográfico Nacional dispone de información específica por localidades y recuerda que la franja de totalidad atravesará España de oeste a este durante el atardecer del miércoles 12 de agosto.

Las gafas utilizadas deberán ser además específicas para observación solar. Las gafas de sol convencionales no sirven, independientemente de lo oscuras que sean. Los visores adecuados son miles de veces más oscuros y deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2.

Antes de utilizarlos hay que comprobar también su estado. El IGN recomienda descartar cualquier filtro con raspaduras, perforaciones, arañazos, roturas o dobleces, ya que un pequeño deterioro puede permitir el paso directo de radiación solar.

Cacho desaconseja igualmente recurrir a negativos fotográficos, radiografías u otros métodos caseros. Tampoco basta con colocarse unas gafas de eclipse para mirar después a través de prismáticos o telescopios, porque estos instrumentos concentran la radiación y necesitan filtros solares diseñados específicamente para situarse delante de la óptica.

La norma resulta especialmente importante para quienes se encuentren muy cerca, pero fuera, de la banda de totalidad. Un 99% de ocultación continúa siendo un eclipse parcial desde el punto de vista de la seguridad ocular: mientras quede visible una porción del Sol, las gafas no deben retirarse.

El miércoles habrá, por tanto, dos comportamientos diferentes separados por una frontera geográfica muy concreta. Dentro de la franja total podrán retirarse las gafas durante los breves segundos en los que el Sol desaparezca por completo; fuera de ella deberán permanecer puestas de principio a fin.