El verano no dará señales claras de retirada durante las últimas semanas de agosto. Los mapas meteorológicos apuntan a temperaturas superiores a lo habitual en España y lluvias desiguales según cada territorio.
Mar Gómez, meteoróloga, explica en Eltiempo.es que la segunda mitad del mes podría conservar un ambiente plenamente veraniego, aunque algunas regiones tendrían una mayor presencia de tormentas de carácter irregular.
Las previsiones del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo permiten observar tendencias generales para periodos semanales, pero todavía no sirven para anticipar con precisión qué ocurrirá en jornadas concretas.
Entre el 17 y el 24 de agosto, la señal térmica resulta especialmente clara: las temperaturas podrían situarse por encima de la media en prácticamente toda España durante esa semana.
El escenario no implica una ola de calor permanente ni temperaturas extremas todos los días. Podrían sucederse jornadas muy calurosas con otras más suaves, aunque el promedio semanal seguiría siendo cálido.
Inestabilidad atmosférica
La anomalía positiva también alcanzaría buena parte de Europa occidental y central, donde los mapas apuntan incluso a valores térmicos superiores a los habituales para esas mismas fechas durante agosto.
En el apartado de precipitaciones, la situación sería distinta según el territorio. El este y sureste peninsular, Baleares y zonas próximas al Mediterráneo occidental concentran la señal más destacada.
En esas áreas, las lluvias acumuladas podrían superar ligeramente la media climática, una circunstancia que favorecería una mayor presencia de chubascos o tormentas, aunque de forma irregular y muy local.
En agosto, superar la precipitación habitual no exige lluvias frecuentes. Uno o dos episodios tormentosos pueden bastar para elevar los acumulados semanales por encima de los valores normales durante toda la semana.
Entre el 24 y el 31 de agosto, el calor continuaría dominando buena parte de España, aunque la anomalía cálida prevista sería algo menos intensa y uniforme que durante la semana anterior.
Por ahora, los mapas no dibujan una entrada generalizada de aire fresco capaz de poner fin al ambiente veraniego. Aun así, podrían producirse descensos térmicos breves o picos puntuales de calor.
Las precipitaciones volverían a mostrar una señal ligeramente superior a la media en amplias zonas del sur, sureste y área mediterránea, posiblemente vinculada a episodios de inestabilidad y tormentas durante esos días.
En cambio, gran parte del norte y noroeste peninsular mantendría lluvias próximas a la media o sin una tendencia especialmente definida. La distribución, por tanto, seguiría siendo muy desigual en España.
Mar Gómez advierte de que estas tormentas de finales de verano pueden ser especialmente irregulares: un punto puede registrar acumulados importantes mientras a pocos kilómetros apenas caen unas gotas.
