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Las claves

España se enfrenta a un arranque de agosto marcado por condiciones climáticas de calor y lluvias, con lo que parece una ola de calor permanente. La AEMET mantiene activos avisos de nivel naranja y amarillo en casi la totalidad del territorio nacional, advirtiendo que este cambio se prolongará durante los primeros días del mes.

La combinación de altas presiones y una densa dorsal de aire sahariano mantendrá los termómetros en registros excepcionalmente altos, pero la llegada de aires más bien frescos hará que tengamos lluvia por la Península.

Los pronósticos reflejan que el pico de este episodio se alcanzará entre el domingo y el lunes, jornadas en las que se prevén temperaturas de entre 43 °C y 44 °C alrededor de los valles del Guadalquivir, Tajo y el Ebro.

El calor extremo no dará tregua, tampoco, durante la noche, ya que el litoral mediterráneo y el interior de la mitad sur registrarán noches tórridas, con temperaturas mínimas que no bajarán de los 25 °C. Ahora bien, será algo más bien temporal y que se irá aliviando poco a poco durante esa entrada del mes de agosto gracias a las tormentas.

A pesar de que agosto seguirá siendo un mes especialmente caluroso, también habrá "pequeños respiros" en todo el país con caídas notables en determinadas zonas, y eso ayudará a combatir un verano histórico.

Calor y lluvias

Ahora bien, hay que tener en cuenta que esas dosis de calor no ayudan a la situación climatológica, porque agravan significativamente la vulnerabilidad del territorio frente a los incendios forestales en un momento en que los servicios de extinción ya combaten grandes fuegos activos.

Los meteorólogos alertan de la generación del factor conocido como "30-30-30", donde confluyen temperaturas superiores a los 30 grados, humedades relativas inferiores al 30% y rachas de viento del sur que superan los 30 kilómetros por hora.

Este escenario eleva el índice de riesgo de incendios a niveles extremos en prácticamente todo el mapa peninsular. No obstante, ese cambio drástico cambiará por completo el mapa de la península.

Según los análisis climáticos de portales especializados, la segunda quincena de agosto presentará un debilitamiento del bloqueo anticiclónico, lo que abrirá paso a bolsas de aire frío y un chorro polar ondulado.

Esto llevará, como decíamos, a gran parte del este peninsular a un epicentro de tormentas y lluvias, devolviendo en parte los valores térmicos a los medios habituales.

Pero de igual manera se espera que los inicios de agosto sean realmente calurosos y habrá que ver cómo evolucionan los días para determinar exactamente las temperaturas a las que nos enfrentaremos durante el periodo de vacaciones.