Mara trabaja entre invernaderos en Motril, Granada, y comparte en TikTok cómo es realmente su día a día en el campo. Bajo el nombre de @agroparejo, muestra cultivos, jornadas tempranas, maquinaria y problemas que no siempre aparecen cuando se habla de agricultura.
En uno de sus vídeos, la agricultora quiso contar una situación que asegura haber vivido muchas veces desde que gestiona sus invernaderos: personas que le piden trabajo, aceptan las condiciones y finalmente no aparecen el día acordado.
Mara explica que recibe mensajes de personas que atraviesan situaciones económicas complicadas. Algunas le dicen que no pueden comprar material escolar para sus hijos, pagar el alquiler o cubrir gastos básicos, y le preguntan si puede ofrecerles empleo.
Cuando necesita contratar, asegura que intenta priorizar precisamente a quienes parecen encontrarse en una situación más urgente. “Miro a ver a quién le puede hacer más falta y tiro primero de estas personas para contratarlas”, relata.
Después, según cuenta, les comunica las condiciones e intenta adaptar los horarios cuando tienen hijos o necesitan compatibilizar el campo con otro trabajo por la tarde. El problema llega cuando la incorporación ya estaba pactada.
43.495 sin cubrir
“Me dicen que sí, les digo el día y ese día espero a esas personas y no me aparecen”, lamenta Mara en el vídeo de TikTok. No lo presenta como un caso aislado, sino como algo que le ocurre desde que tiene los invernaderos.
Lo que más le molesta no es solo que finalmente rechacen el puesto. Critica que algunas personas desaparezcan sin escribir ni llamar, después de que ella haya organizado la jornada contando con su llegada.
Esa ausencia, añade, también perjudica a otros candidatos. Mientras una plaza queda reservada para alguien que finalmente no se presenta, otra persona que sí quería trabajar puede perder la oportunidad de incorporarse a la explotación.
Mara reconoce que no sabe qué hay detrás de cada caso, pero termina planteando varias posibilidades. “No quieren madrugar o no quieren pasar calor o no quieren pasar dolores o no lo sé... pero hay gente para todo”, resume.
La frase refleja su experiencia personal y no permite concluir que ese comportamiento sea generalizado entre quienes buscan empleo. Aun así, conecta con una dificultad que varias explotaciones agrícolas denuncian desde hace tiempo: cubrir determinados puestos físicos, temporales y con horarios exigentes.
El desajuste entre vacantes y candidatos tampoco afecta solo al campo. El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE contabilizó 95.340 vacantes en el cuarto trimestre de 2025, de las que 43.495 permanecieron sin cubrir durante al menos 90 días.
En el sector agrario, además, el relevo y la disponibilidad de mano de obra son asuntos sensibles. El Ministerio de Agricultura situó en 793.400 las personas ocupadas en agricultura, ganadería, silvicultura y pesca durante el primer trimestre de 2026.
La dureza a la que alude Mara tampoco es solo una impresión. El INSST recuerda que, en agricultura, los factores climatológicos son importantes y que deben tenerse en cuenta temperatura, humedad, lluvia, viento o radiación solar según la actividad y la zona.
En los invernaderos existen además riesgos propios. El INSST señala que la recolección puede exigir posturas forzadas, manipulación manual de cargas y exposición al calor, además de pausas, hidratación y medidas preventivas adecuadas.
El calor puede convertirse en algo más serio que una incomodidad. Un ambiente térmico desfavorable puede afectar a la atención, aumentar errores y accidentes, y en situaciones extremas desencadenar un golpe de calor.
Por eso madrugar no es únicamente una costumbre agrícola. En verano, adelantar las tareas más duras puede ser una forma de evitar las horas centrales del día, cuando el cuerpo soporta peor el esfuerzo físico prolongado.
El testimonio de Mara reúne así dos problemas distintos. Por un lado, denuncia la falta de compromiso de algunas personas que aceptan un empleo y desaparecen sin avisar. Por otro, recuerda indirectamente que trabajar en el campo exige madrugones, esfuerzo físico y condiciones ambientales que no todo el mundo está dispuesto a asumir.
