La conquista del Mundial por parte de España ha reforzado la figura de Luis de la Fuente como uno de los grandes artífices del éxito de la Selección. Sin embargo, para la psicóloga Lara Ferreiro, una de las claves menos visibles de este logro se encuentra lejos del césped.
Se trata de la estabilidad personal que ha construido el seleccionador durante años. Según explica la especialista, el técnico riojano ha conseguido mantener una vida privada sólida junto a su mujer y sus tres hijos.
Un entorno que actúa como un auténtico escudo frente a la enorme presión que supone dirigir a una selección campeona del mundo. Esa estabilidad, afirma, favorece una mejor regulación emocional y reduce el riesgo de desgaste profesional.
Ferreiro sostiene que Luis de la Fuente ha creado un modelo de liderazgo donde la confianza, la seguridad emocional y el sentimiento de pertenencia tienen tanto peso como el talento futbolístico.
Ese ambiente permite que los jugadores afronten los partidos con mayor libertad, asuman riesgos y superen los errores sin miedo a ser señalados. La psicóloga destaca que el seleccionador ejerce un liderazgo silencioso, basado en la coherencia, la cercanía y la credibilidad.
Objetivo colectivo
No necesita convertirse en el protagonista porque su autoridad nace de la confianza que transmite al grupo, favoreciendo un clima donde el objetivo colectivo siempre prevalece sobre las individualidades.
Otra de sus fortalezas es el apego seguro que genera en el vestuario. Los futbolistas perciben respaldo constante por parte del entrenador, lo que reduce la ansiedad previa a los encuentros y facilita una toma de decisiones más acertada.
Ferreiro también considera decisiva su capacidad para transformar la presión en motivación. La serenidad que proyecta desde el banquillo resulta contagiosa y ayuda a que la plantilla interprete las situaciones más delicadas como desafíos deportivos, evitando que el miedo condicione el rendimiento del equipo.
La experta añade que De la Fuente ha conseguido implantar un entorno con seguridad psicológica. Los errores forman parte del aprendizaje y no generan reproches públicos, una circunstancia que impulsa la creatividad, favorece el crecimiento de los jugadores y facilita alcanzar el máximo nivel competitivo cuando más importa.
El reciente Mundial conquistado por España confirma, a juicio de Ferreiro, la eficacia de este modelo. La victoria frente a Argentina en la final y el histórico doblete tras enlazar la Eurocopa de 2024 con el título mundial consolidan un proyecto donde el liderazgo emocional, el trabajo colectivo y la estabilidad personal del seleccionador han resultado determinantes para alcanzar el éxito.
