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Las claves

Luis de la Fuente ha llevado a la Selección Española a ganar su segundo Mundial realizando un grandísimo trabajo, y esa carga puede acarrear también serios problemas. Lara Ferreiro, psicóloga, analiza la gestión del técnico y afirma que puede asumir una carga emocional excesiva.

Según ha comentado la experta a Revista Semana, hay que vigilar la salud mental y el desgaste invisible que sufren, sobre todo, quienes ejercen liderazgos profundamente protectores en la élite del deporte moderno.

A pesar de los extraordinarios éxitos deportivos cosechados, el técnico de La Roja no está exento de esos riesgos. El modelo de gestión implementado por De la Fuente destaca por la creación de un entorno basado en la confianza, la cercanía y una sólida seguridad emocional para sus jugadores.

Esta especie de "liderazgo silencioso" prioriza el bienestar del grupo por encima de las individualidades, minimizando los niveles de ansiedad y permitiendo que figuras jóvenes compitan sin temor al error. No obstante, este blindaje absoluto hacia el vestuario implica que el propio entrenador absorba toda la presión externa y mediática.

El síndrome del salvador

Este fenómeno psicológico, conocido como como el "síndrome del salvador", se manifiesta cuando una persona asume una responsabilidad desmedida por resolver las dificultades ajenas, postergando sus propias necesidades afectivas.

En el exigente escenario del fútbol profesional, la tendencia constante a ejercer de protector puede derivar en un agotamiento extremo. La experta advierte que este patrón desplaza la atención del autocuidado personal hacia una vigilancia perpetua del ecosistema del equipo, actuando como un detonante silencioso de estrés crónico.

Para mitigar este riesgo, los profesionales recomiendan establecer límites claros entre la implicación profesional y el bienestar individual. Contar con una red de apoyo externa y sólida resulta fundamental para asimilar el desgaste derivado de la alta competición y permite, además, desconectar del ambiente laboral para pasar a otros entornos.

Lo mejor, al final, es apoyarse también en la familia y en los seres queridos más próximos para "compartir" esa carga y tener la mente más despejada, lo que ayuda a su vez a centrarse más posteriormente cuando llega el momento de trabajar o meterse en entornos de alta presión.

Estar constantemente asumiendo cargas emocionales y descuidar las propias puede llevar a un punto de colapso. Por suerte, parece que en el caso de Luis de la Fuente todo ha salido bien y el técnico ha cumplido el objetivo final de la Selección Española: llevarse el Mundial.