Ferran Torres ha desvelado uno de los hábitos alimentarios que sigue durante la temporada y que más llama la atención. El delantero de la selección española asegura que entrena en ayunas y reserva una excepción muy especial para los días de partido.
Durante su entrevista en El Hormiguero, el futbolista explicó que suele cenar entre las 19.30 y las 20.00 horas y que no vuelve a ingerir alimentos hasta las 14.00 del día siguiente. Según afirmó, entrenar con el estómago vacío le aporta una mayor sensación de energía.
El internacional español también confesó que no siente la necesidad de desayunar porque no tiene hambre al levantarse. Sin embargo, existe una tradición que rompe completamente esa rutina cuando llega una jornada de competición con la Selección o su club.
Ferran Torres explicó que los días de partido son una celebración dentro del vestuario. Por eso, desayunan gofres con chocolate blanco y también añaden chocolate al cruasán, una costumbre que describió con una comparación muy llamativa: "Como si fuera mi cumpleaños".
Las declaraciones del delantero coinciden con un momento en el que el ayuno intermitente continúa siendo una de las estrategias nutricionales más populares. Sin embargo, la evidencia científica más reciente cuestiona que esta práctica sea tan eficaz como se suele difundir en redes sociales.
Ayuno intermitente
La mayor revisión realizada hasta la fecha, publicada por la organización Cochrane, analizó 22 estudios con cerca de 1.995 adultos procedentes de Europa, Norteamérica, China, Australia y Sudamérica, evaluando diferentes modalidades de ayuno intermitente durante seguimientos de hasta doce meses.
Los investigadores concluyeron que las personas con sobrepeso u obesidad experimentaban una pérdida moderada de peso, pero sin diferencias significativas frente a los consejos dietéticos convencionales o la adopción de hábitos saludables recomendados habitualmente por los profesionales sanitarios.
Luis Garegnani, uno de los autores del trabajo, considera que el ayuno intermitente puede ser una alternativa válida para determinadas personas, aunque advierte de que la evidencia disponible todavía no respalda el entusiasmo con el que esta práctica suele presentarse públicamente.
Los autores también recuerdan que existen pocos estudios con seguimiento prolongado, una limitación importante al tratarse de una enfermedad crónica como la obesidad. Además, la mayoría de investigaciones se realizaron en poblaciones blancas de países con ingresos elevados.
Eva Madrid, investigadora del Institut de Recerca Sant Pau de Barcelona, defiende que los profesionales deben valorar cada caso de forma individual. Factores como la edad, el estado de salud, el estilo de vida o posibles trastornos alimentarios pueden modificar la respuesta.
Por su parte, Ana Belén Crujeiras, especialista del Instituto de Investigación en Salud de Santiago de Compostela, señala que un ayuno intermitente correctamente planteado puede favorecer un estado de cetosis nutricional con posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios, siempre bajo supervisión profesional.
