J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Los gatos negros siguen siendo protagonistas de algunos de los mitos más extendidos sobre los animales de compañía. Sin embargo, el veterinario Carlos Gutiérrez asegura que esa imagen asociada a la mala suerte no se corresponde con su comportamiento.

En realidad, destacan por su carácter afectuoso. Según explica el especialista en su canal de YouTube, los gatos de pelaje negro son especialmente cercanos con las personas. Afirma que suelen buscar el contacto y disfrutan de las muestras de cariño.

El veterinario reconoce que algunos ejemplares pueden mostrarse algo más reservados al principio. Pero insiste en que son animales muy sociables cuando establecen confianza y lamenta que muchos prejuicios sigan condicionando la percepción que existe sobre ellos.

Carlos Gutiérrez recuerda que la fama de los gatos negros no tiene una base real, sino que procede de antiguas creencias populares. Durante siglos, diferentes culturas los vincularon con la brujería o los malos presagios, unas ideas que todavía siguen presentes.

Para explicar el origen de estas supersticiones, el veterinario se remonta a la tradición de los pueblos celtas de Escocia e Irlanda. Allí existía la leyenda del Cait Síth, un gran gato negro con una mancha blanca en el pecho al que se atribuían poderes sobrenaturales.

El origen del mito

Según ese relato, esta criatura podía robar el alma de los difuntos antes de que los dioses la reclamaran. Por eso, durante los velatorios se evitaba que cualquier gato se acercara al fallecido y se recurría a diferentes estrategias para mantenerlo entretenido.

Entre esas costumbres figuraban cantar canciones, proponer acertijos o llenar la vivienda de hierba gatera, excepto la habitación donde descansaba el difunto. La tradición sostenía que el Cait Síth preferiría distraerse con esos estímulos antes que acercarse al cuerpo de la persona fallecida.

La leyenda también situaba a este misterioso gato en la festividad celta del Samaín. Las familias dejaban un plato de leche junto a la puerta para evitar que el animal lanzara una maldición sobre la casa y que el ganado dejara de producir leche.

Otra de las creencias populares aseguraba que las brujas podían transformarse en gato negro hasta ocho veces. Si realizaban una novena transformación, quedarían convertidas definitivamente en felinos.

Frente a todas esas leyendas, Carlos Gutiérrez anima a romper definitivamente con los prejuicios. Además de recordar que no existen evidencias que relacionen a los gatos negros con la mala suerte, pide fomentar su adopción responsable.