Las temperaturas no paran de subir y la situación está preocupando cada vez más a los expertos. Ante un escenario gobernado por las olas de calor, Luismi Pérez ha lanzado una seria advertencia sobre el clima.
Según el experto, las previsiones indican temperaturas extremas en los próximos días. La situación meteorológica se presenta muy complicada en toda la península, así como en gran parte del resto del mundo.
El especialista ha calificado este escenario como una semana que "da miedo", y es que todo apunta a que en pocos días habrá nuevas subidas que obligarán a tomar nuevas medidas de precaución en todo el país para evitar golpes de calor e insolaciones.
Todo se debe, en principio, a una masa de aire sahariano, con líneas de temperatura en altura completamente dopadas. Estas masas térmicas antes solo se registraban en el desierto, pero con el cambio climático se han incrementado cinco grados estas variables en treinta años.
Suben las temperaturas
Los científicos, ante este panorama, han mostrado su gran preocupación por la velocidad del calentamiento global y cómo cada vez está afectando a más territorios. Los termómetros pueden acabar registrando valores extremadamente altos en el mapa nacional este mismo verano.
El sur y el centro peninsular son los que sufrirán el mayor impacto y se prevé que se superen holgadamente los 45 grados en determinadas zonas. Las noches, como no, serán tropicales o tórridas en el litoral y muchas capitales de provincia activarán sus alertas máximas pronto.
Las autoridades, lógicamente, piden extremar las precauciones ante el riesgo que todo esto supone. Es vital evitar la exposición al sol en horas centrales y contar con una hidratación continua, algo fundamental para niños y ancianos.
Del mismo modo, también recomiendan limitar los esfuerzos físicos prolongados al aire libre y permanecer en lugares frescos, a poder ser interiores con aire acondicionado o con un sistema de ventilación que elimine en la medida de lo posible el aire caliente de las estancias.
Lo más curioso es que este episodio de calor extremo no representa un hecho aislado, sino una confirmación de la nueva realidad climática que afronta el sur de Europa. La intensificación de estos fenómenos obliga a las administraciones a replantear el urbanismo de las ciudades y la gestión de los recursos hídricos a largo plazo.
Adaptar las infraestructuras públicas y los horarios laborales a estas anomalías térmicas empieza a no ser una opción, sino una necesidad urgente para garantizar la seguridad de todos.
