Jeremy Allen White no solo ha conquistado al público con su papel protagonista en The Bear, sino que también ha querido posicionarse sobre uno de los debates que más preocupa a las familias.
Se trata del uso de las redes sociales y los dispositivos móviles por parte de los menores. El actor considera que la tecnología ha avanzado demasiado rápido y cree necesario establecer límites para proteger a los niños.
Sus declaraciones llegan después de que el Reino Unido anunciara que seguirá adelante con la prohibición del acceso de menores de 16 años a plataformas como TikTok, Snapchat o YouTube.
White aplaudió la medida durante el estreno de la última temporada de The Bear en Nueva York, donde calificó la decisión como un paso positivo. El intérprete afirmó que le preocupa especialmente el enorme poder de atracción que ejercen estas aplicaciones.
En su opinión, la sociedad necesita una rectificación para encontrar un equilibrio entre el desarrollo tecnológico y el bienestar de las personas, especialmente de los más jóvenes. "Es sorprendente lo adictivo que resulta todo esto", explicó el actor.
Regular las redes
Aunque reconoce que la tecnología no desaparecerá, considera imprescindible fijar normas y establecer unas pautas claras que permitan convivir con ella de una manera más saludable.
White también expresó su deseo de recuperar algunos hábitos propios de una vida menos dependiente de las pantallas. Volver a un estilo más analógico en determinados aspectos, ya que considera que la velocidad con la que evoluciona el entorno digital puede resultar inquietante.
Como padre de dos niñas, de siete y cinco años, el actor intenta aplicar esas convicciones en casa. Sus hijas no disponen de teléfono móvil ni de tablet propios, aunque en ocasiones utilizan los dispositivos de sus padres de manera puntual y siempre bajo supervisión.
White ya había confesado anteriormente que su intención es retrasar al máximo el momento en que sus hijas comiencen a utilizar redes sociales. Su objetivo es mantenerlas alejadas de ese entorno durante todo el tiempo que le sea posible para favorecer una infancia menos condicionada por las pantallas.
El debate sobre el tiempo de exposición a los dispositivos también preocupa a muchas familias estadounidenses. Una encuesta reciente de Pew Research refleja que la mayoría de los padres permite que los menores de 12 años utilicen teléfonos inteligentes o tabletas.
Aunque una parte importante considera que estos dispositivos generan más perjuicios que beneficios y que los riesgos asociados a las redes sociales superan claramente sus posibles ventajas. La preocupación por la dependencia tecnológica también alcanza a los adultos.
Su compañera de reparto Ayo Edebiri reconoció que mantiene una relación poco saludable con el teléfono móvil y aseguró que le gustaría volver a utilizar un móvil de tapa para recuperar horarios más definidos y desconectar realmente al terminar la jornada laboral.
Así, ambos actores coinciden en la necesidad de replantear la forma en la que la tecnología ocupa cada vez más espacio en la vida cotidiana.
