La construcción atraviesa un momento de transformación marcado por la falta de profesionales especializados. Para quienes llevan décadas trabajando en el sector, la realidad obliga a ampliar conocimientos y asumir tareas que antes realizaban distintos oficios para poder terminar una obra.
Así lo ha explicado Eduardo Roldán durante su participación en el podcast Sector Oficios Podcast, donde asegura que la experiencia como autónomo le enseñó a desenvolverse en prácticamente cualquier trabajo relacionado con una vivienda. Según afirma, esa capacidad resulta ahora casi imprescindible.
El albañil sostiene que encontrar determinados especialistas se ha convertido en una tarea complicada. Como ejemplo, señala que, si necesita un cerrajero para soldar una pieza de hierro o resolver una incidencia concreta, muchas veces no consigue que acuda cuando lo necesita.
Esa situación le llevó a aprender fontanería, pequeñas labores de cerrajería y otros trabajos complementarios. Explica que, en reformas habituales, como sustituir una bañera por un plato de ducha, puede modificar las tomas de agua sin depender de otro profesional.
Para Roldán, el perfil del albañil tradicional era mucho más completo que el de muchos trabajadores actuales. Considera que un buen profesional debe ser capaz de afrontar diferentes fases de una obra y resolver imprevistos sin paralizar los trabajos.
Futuros albañiles
Otro de los problemas que destaca es la escasez de mano de obra. Asegura que, incluso queriendo contratar personal, resulta complicado encontrar candidatos disponibles. Además, cree que algunos aspirantes reclaman salarios elevados antes de demostrar realmente cuál es su nivel.
En ese sentido, defiende que la experiencia y el rendimiento deben valorarse sobre el terreno. Explica que él mismo aceptaría empezar en una empresa con un periodo de prueba para que fueran sus resultados los que determinaran posteriormente el salario.
Como ejemplo de esa versatilidad, relata que acaba de finalizar una vivienda prácticamente en solitario. Desde el forjado sanitario hasta el tejado, pasando por tabiquería, alicatados y otros acabados, asegura que ningún otro albañil intervino durante la ejecución.
También lamenta que cada vez haya menos relevo generacional. Aunque todavía existen profesionales muy completos, considera que son una minoría y que las nuevas incorporaciones no compensan las jubilaciones previstas durante los próximos años.
Finalmente, cree que la solución para atraer trabajadores no pasa únicamente por incrementar los salarios, ya que eso elevaría el precio final de las obras. En su opinión, sería más eficaz ofrecer incentivos como una jubilación anticipada para quienes acumulen décadas en la construcción o más días de vacaciones, compensando así el enorme desgaste físico que exige esta profesión.
