Sharon Stone ha compartido uno de los relatos más íntimos de su vida al reflexionar sobre la pérdida de su madre y el complejo proceso de duelo que afrontó tras su fallecimiento. La actriz asegura que aceptar que nunca escucharía unas palabras de reconocimiento fue una de las lecciones más difíciles de su vida.
Durante una entrevista concedida al programa All ThereIs de CNN, la intérprete repasó los acontecimientos que marcaron su trayectoria personal. Stone sufrió en 2001 un ictus casi mortal acompañado de una hemorragia cerebral y necesitó siete años para recuperarse.
Afirma que siente que vive una auténtica "segunda vida" tras superar importantes pérdidas familiares, problemas de salud y dificultades profesionales. La actriz, de 68 años, también habló de la complicada relación que mantuvo con su madre, fallecida en 2025.
Según explicó, durante años sintió que nunca recibió su aprobación y necesitó un largo proceso terapéutico para comprender que aquella actitud estaba profundamente condicionada por los traumas que su madre había sufrido desde la infancia.
Stone relató que su madre fue víctima de graves abusos cuando era niña y que, con apenas nueve años, fue apartada de su hogar para trabajar como asistenta doméstica. Poco después comenzó a desempeñar labores de secretaria.
Y, siendo todavía adolescente, quedó embarazada y formó una familia con el padre de la actriz, con quien mantuvo un matrimonio de seis décadas. La protagonista de Instinto básico cree que su madre contemplaba con resentimiento algunas de las oportunidades educativas que ella tuvo desde pequeña.
Mientras Sharon accedía a programas para alumnos con altas capacidades y comenzaba la universidad con solo 15 años, su madre recordaba una infancia marcada por la violencia y la falta de oportunidades.
Diferentes duelos
Aquellas diferencias provocaron situaciones difíciles durante su niñez. Stone recordó que su madre ridiculizaba algunos de sus logros escolares y mantenía comportamientos que le generaban vergüenza delante de otros niños.
Con el tiempo comprendió que muchas de aquellas reacciones respondían al dolor que nunca consiguió resolver. Los últimos días de vida de su madre fueron especialmente intensos.
Sharon permaneció cuidándola en casa, aunque explicó que, cuando había otras personas presentes, fingía que era simplemente una cuidadora. En privado, sin embargo, revivía los recuerdos más traumáticos de su infancia y expresaba el miedo que sentía ante la muerte.
La actriz contó que, consciente de ese sufrimiento, llegó un momento en el que entendió que debía apartarse para permitir que su madre pudiera marcharse en paz. También asumió que jamás escucharía frases como "estoy orgullosa de ti" o "te quiero", algo que llevaba esperando desde la infancia y que finalmente aprendió a aceptar.
Un año después del fallecimiento, Sharon Stone asegura haber alcanzado una nueva etapa emocional. Explica que ha conseguido perdonar a su madre, distinguir qué parte del dolor le pertenecía realmente y aceptar que sentirse liberada tras una pérdida también forma parte de algunos duelos.
