Penélope Cruz, una de las actrices españolas más reconocidas internacionalmente, ha sorprendido al revelar un aspecto muy personal de su vida que poco tiene que ver con el cine.
Durante la promoción de su última película, La invitación, confesó que siente un miedo intenso tanto a conducir como a viajar en coche, un problema conocido como amaxofobia y que afecta a miles de personas.
La intérprete madrileña hizo esta confesión en Hot Ones, el popular programa de YouTube en el que los invitados responden preguntas mientras prueban alitas de pollo cada vez más picantes.
Allí explicó que su temor es tan intenso que incluso un trayecto de apenas 10 minutos le genera una gran ansiedad. "Todo lo que te voy a contar sobre esto es verdad", aseguró la actriz.
Penélope Cruz explicó que nunca ha conseguido superar ese miedo y que incluso cuando viaja con un conductor profesional siente que debe mentalizarse para completar el recorrido. "Cada vez que me subo a un coche pienso: 'Vale, allá vamos, lo vamos a conseguir'", confesó.
Superar miedos
La actriz también sorprendió al revelar que el cantante Bono le regaló un coche por su último cumpleaños. Según explicó, ese detalle podría convertirse en el impulso definitivo para obtener por fin el permiso de conducir, aunque reconoce que todavía le cuesta imaginarse al volante debido a la intensidad de su temor.
Cruz quiso además lanzar un mensaje de apoyo a quienes viven la misma situación. Aseguró que muchas personas se sentirán identificadas con su experiencia y quiso visibilizar un problema que, en numerosas ocasiones, permanece oculto por vergüenza o por miedo a no ser comprendido.
Este trastorno recibe el nombre de amaxofobia y está considerado una fobia específica relacionada con la conducción o con el hecho de viajar en un vehículo. La Asociación Americana de Psiquiatría la incluye dentro de los trastornos de ansiedad, ya que provoca una respuesta desproporcionada ante una situación concreta.
Los especialistas explican que puede aparecer después de sufrir o presenciar un accidente de tráfico, aunque también puede desarrollarse sin una causa evidente. Otros factores como la baja autoestima, la ansiedad, el perfeccionismo, la escasa experiencia al volante o el miedo a recibir críticas durante la conducción también pueden favorecer su aparición.
Entre los síntomas más frecuentes figuran la sudoración, el aumento de la frecuencia cardíaca, la tensión muscular, los temblores, la sensación de falta de aire y pensamientos catastrofistas relacionados con posibles accidentes.
En los casos más graves, la persona evita completamente conducir o incluso viajar como pasajera, limitando notablemente su autonomía. Aunque puede resultar muy incapacitante, la amaxofobia tiene tratamiento.
La terapia psicológica especializada, la exposición gradual en entornos controlados, las técnicas de relajación, los cursos específicos para recuperar la confianza al volante y los programas de realidad virtual permiten que muchas personas logren superar este miedo y vuelvan a conducir con seguridad.
