J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Trabajar durante unas semanas intensivas y conseguir un nivel de ahorro difícil de igualar en España. Esa es la experiencia que relata Nerea, una médica española que reside en Australia y que asegura no haber recibido nunca una nómina comparable a la obtenida durante la temporada del grano.

La joven explica en un vídeo que su valoración es positiva, aunque matiza que no se trata de una oportunidad válida para todo el mundo. Considera que solo merece la pena si ya se vive en Australia, ya que el coste inicial de trasladarse desde España resulta demasiado elevado.

Según cuenta, durante la campaña agrícola las jornadas son especialmente exigentes y acumulan muchas horas de trabajo. Precisamente por ese motivo, los ingresos aumentan de forma proporcional, permitiendo ahorrar con una rapidez que nunca había experimentado ni en España ni en otros empleos australianos.

Nerea resume su experiencia con una frase que refleja el impacto económico de este trabajo temporal. Asegura que nunca había cobrado una nómina semejante y reconoce que la intensidad del empleo explica unos ingresos muy superiores a los habituales.

Antes de esta experiencia, la joven había terminado sus estudios de Medicina, aunque decidió aplazar temporalmente su futuro profesional para viajar a Australia. Allí fue encadenando distintos empleos, desde la hostelería hasta la construcción, con el objetivo de descubrir nuevas experiencias y ampliar horizontes.

En la construcción

Precisamente en la construcción encontró una ocupación que también llamó la atención por su salario. Según explica, llegó a cobrar alrededor de 32 euros brutos por hora, mientras que algunos trabajadores del sector pueden alcanzar remuneraciones cercanas a los 50 euros por hora.

Sin embargo, acceder a ese empleo no fue sencillo. Nerea denuncia que en numerosas ocasiones los procesos de selección terminaban en cuanto los reclutadores descubrían que era una mujer, sin valorar previamente su capacidad o disposición para desempeñar el trabajo.

La joven insiste en que la falta de experiencia no debe confundirse con una cuestión de género. Defiende que cualquier principiante necesita un periodo de aprendizaje y considera que todavía persisten prejuicios hacia las mujeres dentro del sector de la construcción.

Los datos del Observatorio Industrial de la Construcción reflejan esa realidad. Las mujeres representan una parte reducida de los albañiles en España, aunque su presencia ha aumentado en los últimos años gracias a la incorporación de nuevas trabajadoras y a la necesidad de cubrir vacantes.

Pese a sentirse satisfecha con todo lo aprendido y con el dinero ahorrado durante esta etapa, Nerea tiene claro que su futuro continúa ligado a la Medicina. Su intención es regresar a España para preparar el examen MIR y ejercer la profesión que considera su auténtica vocación.