Las claves
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Durante los últimos años, la lucha contra la hipercolesterolemia ha cobrado gran protagonismo. El exceso de grasa en sangre sigue siendo uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, por lo que mejorar la seguridad y tolerancia de los mismos sería clave a largo plazo. Por desgracia, cualquier fármaco puede presentar efectos adversos, y las conocidas estatinas o fármacos contra el colesterol no son inocuas.
En este aspecto, potenciar la dieta sería clave en busca de esta reducción del colesterol sin farmacología. Y, según un nuevo ensayo clínico llevado a cabo por los investigadores de la Universidad de Bonn, publicado en la revista Nature Communications, habría un alimento en particular capaz de reducir el colesterol en tan solo dos días: la avena.
Eluso de la avena en tratamientos metabólicos no es algo moderno. Ya en el siglo XIX, el médico alemán Carl von Noorden trató a sus pacientes con diabetes con este mismo cereal. Sin embargo, dado que hoy en día sí poseemos fármacos eficaces contra la diabetes, estos métodos no-farmacológicos cayeron en el olvido.
Así lo explica Marie-Christine Simon, profesora adjunta del Instituto de Nutrición y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Bonn: "Hoy en día existen medicamentos eficaces para tratar a los pacientes con diabetes. Por ello, este método ha sido prácticamente ignorado en las últimas décadas".
Sin embargo, en este ensayo clínico no participaban pacientes diagnosticados de diabetes, sino con síndrome metabólico. Esta condición eleva el riesgo de sufrir sobrepeso, hipertensión arterial, niveles elevados de azúcar en sangre y trastornos del metabolismo graso. Por ello, Simon y sus colegas quisieron comprobar cómo la avena podría mejorar a estos pacientes.
Para este ensayo, se pidió a 32 participantes (17 en el grupo de ensayo y 15 en el grupo control) consumir avena hervida tres veces al día, con un total de 300 gramos diarios, durante solo dos días. Solo se les permitió añadir fruta o verdura a sus comidas, además de reducir su consumo calórico a la mitad de su consumo diario. Por su parte, el grupo "control" siguió también una dieta baja en calorías, pero sin avena.
En ambos grupos hubo beneficios, pero el grupo que consumió avena obtuvo efectos más pronunciados: una reducción del 10% de sus niveles de colesterol LDL o "colesterol malo", menor tensión arterial y una pérdida de hasta 2 kg de peso promedio. "El nivel de colesterol LDL, especialmente dañino, se redujo en un 10%; se trata de una reducción sustancial, aunque no del todo comparable al efecto de los medicamentos modernos", explica.
El secreto del éxito de la avena, apuntan los investigadores, radicaría en el microbioma. "Logramos identificar que el consumo de avena aumentaba la cantidad de ciertas bacterias intestinales", explican, que liberan subproductos metabólicos con funciones diversas a través del torrente sanguíneo.
En este caso, se observó que el consumo de avena daría lugar a la producción de compuestos fenólicos. Uno de ellos, el ácido ferúlico, tendría efectos positivos sobre el metabolismo del colesterol según estudios previos.
Por último, también se comprobó que una gran cantidad de avena en dos días sería mejor que consumir pequeñas cantidades durante semanas. También se compararon los efectos de tomar avena en dosis de 80 g diarios durante seis semanas, y los efectos fueron leves en comparación al consumo de grandes cantidades en apenas 48h.
"Una dieta a base de avena a corto plazo, a intervalos regulares, podría ser una forma bien tolerada de mantener el nivel de colesterol dentro del rango normal y prevenir la diabetes. Como siguiente paso, ahora se puede aclarar si una dieta intensiva a base de avena repetida cada seis semanas realmente tiene un efecto preventivo permanente", concluyen.
