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Las claves

Siete millones de personas en España, y más de 500 millones en todo el mundo, viven con artrosis y a la espera de un tratamiento más allá de analgésicos y antiinflamatorios para tener a raya al dolor. Es la tercera causa que más bajas laborales provoca en nuestro país.

La artrosis, además, está aumentando y no sólo por el envejecimiento de la población. La obesidad y los problemas metabólicos, también en alza, tienen mucho que ver, al igual que la práctica cada vez más popular de deportes de contacto que afectan a las articulaciones.

Esta enfermedad no es sólo cosa de la tercera edad y Francisco Blanco, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER), advierte de que cada vez llegan pacientes más jóvenes a consulta. También cuenta, eso sí, que el conocimiento avanza a toda velocidad.

Blanco, que también es profesor de Reumatología de la Universidad de A Coruña (UDC) y del Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC), detalla que la artrosis "destruye la articulación y, en consecuencia, produce un dolor mecánico que empeora con la actividad física y mejora con el reposo". Este dolor puede ir acompañado de "impotencia funcional", es decir, la función de la articulación se deteriora.

No sólo el envejecimiento y el exceso de trabajo que le hayamos dado a la articulación son los grandes causantes de esta enfermedad. También las alteraciones metabólicas, la inflamación y los genes que portamos nos pueden empujar a padecerla antes de tiempo.

¿Se habla lo suficiente sobre el problema que supone la artrosis en la actualidad y el reto que supone para el futuro?

Solemos asociarla mucho al envejecimiento y poco al aumento de la obesidad y de la práctica de deportes de contacto intensos. Este último desencadenante lo estamos viendo muchísimo últimamente, y es que la artrosis está apareciendo cada vez antes.

Estamos acostumbrados a que aparezca en pacientes por encima de los 40 o los 50 años, pero ahora aparece antes. Fíjate en los nuevos jugadores de fútbol, cada vez son más jóvenes, sufren lesiones de forma muy temprana y previsiblemente tendrán artrosis antes.

En la población general más joven también está aumentando el deporte de contacto y el estrés mecánico que supone para las articulaciones.

Los 40 y los 50 años también parece una edad muy joven…

Sí, la prevalencia es más alta según aumenta la edad. Prácticamente el 100% de la gente de 80 años tiene artrosis en alguna articulación, pero ya entre los 40 y los 50 años vemos alrededor de un 30% de la población con artrosis. A los 60 años, será un 80%.

Ahora mismo, si nos ponemos a hacer estudios, veremos que entre los 20 y los 25 años ya se estará empezando a producir artrosis. También hay que tener en cuenta que antes no se diagnosticaba casi. Se diagnostica cuando empieza el dolor, pero hay cambios antes.

Hay destrucción del tejido sin dolor, sin síntomas. A esos pacientes no se les hace pruebas, pero, antes de aparecer el dolor, la articulación se degrada. Con las técnicas actuales ya podemos detectar la artrosis de forma precoz, cuando es asintomática.

¿Es cierto que la artrosis puede comenzar 20 años antes de que aparezca el dolor?, ¿qué ocurre en ese tiempo?

Sí, la articulación se va desgastando de manera mecánica, pero también metabólica. Pasa lo mismo que con el corazón, los depósitos de lípidos, colesterol y triglicéridos ocasionan la destrucción de estos tejidos. Por eso, la obesidad y la diabetes pueden adelantar la artrosis.

Luego, las articulaciones tienen un líquido, llamado sinovial, que lubrica los tejidos. Pero si se produce inflamación en algunas articulaciones este líquido se vuelve inflamatorio y lleva sustancias tóxicas que también destruyen los tejidos. Si hay derrames, más probabilidad de artrosis.

También hay más probabilidad de artrosis cuando se portan ciertos genes.

Decías que el deporte de alto impacto está dando lugar a muchos casos, ¿es bueno el ejercicio para las articulaciones?

Hay que mantener un nivel de actividad y ejercicio balanceado: caminar es bueno, nadar es bueno, correr con moderación es bueno. Ahora, ponerte a jugar al fútbol, al baloncesto o al balonmano, no. Un porcentaje alto de profesionales deportivos acaban con artrosis.

¿Y la pachanguita de fútbol con los amigos a partir de los 40?

Habría que evitarlas. Sobreestresan mecánicamente los tejidos de las articulaciones.

¿Qué me dices el CrossFit?

No conozco estudios al respecto, no sé exactamente qué se trabaja en esta práctica. Pero sé que muchos lo hacen para potenciar la masa muscular, eso no es malo para las articulaciones. Es más, una buena musculatura absorbe las cargas mecánicas.

Es decir, no las deja a los tejidos de la articulación y el hueso. Pero claro, hay que ver cuánto estrés mecánico acompaña. En términos de salud, tanto el exceso como el defecto son perjudiciales. Hay que individualizar, no todos tenemos el mismo sistema músculo-esquelético.

¿Se podría hacer una especie de cribado de la artrosis para tomar antes cartas en el asunto?

Supondría una sobrecarga de pacientes en el ámbito público. Es aconsejable si eres deportista, intentar analizar qué factores de riesgo tienes para desarrollar daño en la articulación. Buscar predisposición genética, alteraciones metabólicas o inflamatorias…

También genéticos, hay que ver si hay antecedentes de prótesis de rodilla o cadera en etapas tempranas.

Teniendo en cuenta que la obesidad y la diabetes pueden adelantar la artrosis, ¿una dieta tiene sentido como medida preventiva?

De hecho, estamos viendo en estudios si las dietas mediterránea y atlántica presentan beneficios para la progresión de la artrosis. Es decir, si la artrosis avanza más lenta o más rápida en quienes siguen estas dietas. Los datos indirectos ya dicen que tienen beneficios.

Actualmente, ¿qué opciones de tratamiento tiene una persona con artrosis?

Las más importantes, medidas no farmacológicas: fisioterapia, educación en salud articular, potenciamiento de la musculatura, pérdida de peso, calzados adecuados… Desde el punto de vista farmacológico: medicamentos para controlar el dolor.

Todavía no tenemos fármacos que detengan la progresión de la enfermedad, pero existen ensayos en marcha dirigidos a frenar la destrucción del tejido de la articulación.

La revista Science publicó una investigación prometedora en noviembre sobre una terapia inhibidora de la enzima 15-PGDH para regenerar tejido contra la artrosis, ¿qué le pareció?

Sí, va dirigido a unas prostaglandinas. Hay muchas, pero se ha visto que estas tienen una función en la reparación de tejidos. En este estudio han encontrado que actuando sobre ellas no se destruye el cartílago tanto. Pero el estudio se hizo en ratones.

Hay que ver qué pasa en humanos. En los modelos animales se consiguen muchas cosas, pero luego cambia en el modelo humano. Es una muy buena noticia tener esta nueva diana terapéutica, pero hay que ser cautos. Otras dianas terapéuticas han caído con el tiempo.

Hábleme de investigaciones prometedoras en artrosis…

¡Hay muchas! Unas líneas investigan proteínas que destruyen el cartílago, una de ellas ADAMTS-5. También estamos investigando los agonistas del GLP-1 [la familia de fármacos a las que pertenecen las inyecciones para la diabetes y la obesidad, como Ozempic].

No sabemos si es que al perder peso los pacientes reducen la carga sobre las articulaciones o que el fármaco en sí tiene un efecto protector frente a la artrosis. Por eso, estamos inyectando el medicamento directamente en la rodilla en un reciente estudio.

Pero, ¿no son hormonas producidas en el intestino?

Sí, pero hemos visto que en los tejidos de la rodilla hay receptores para ellas. Inducen efectos anabólicos, disminuyen la inflamación. En ratones se han visto beneficios, pero apenas llevamos unos meses con la investigación.

Y, ¿qué pasa con las células madre?

No hay resultados que apoyen su uso rutinario en pacientes con artrosis, pero están en fase de ensayo clínico. Estamos a la espera de resultados. Sin duda, es prometedor, desde el punto de vista conceptual es algo que tiene mucho sentido.

Hay que ser, nuevamente, cautos. Estamos viendo que hay fenotipos diferentes de artrosis, antes se entendía como una única enfermedad y tratábamos todos los tipos igual. Hay una asociada al envejecimiento, otra metabólica, otra mecánica, otra inflamatoria.

Las células madre casan mejor con la artrosis mecánica. Ahora los avances nos permiten personalizar más los tratamientos y van a ser mejores a partir de ahora. También hemos descubierto que un tipo de ADN mitocondrial determina un peor avance de la artrosis.

Así que modular o implantar mitocondrias también podría ser interesante. Y hay herramientas de predicción para pacientes con más riesgo de artrosis, como DITObA, con el que podemos saber qué pacientes tienen riesgo de artrosis ocho años de que se produzca.

Este método, además, es muy rápido y requiere un cuestionario y un análisis de sangre.

¿Tiene esperanza en el tratamiento de la artrosis?

Sí, estamos viviendo en la Medicina, también en la investigación de la artrosis, un momento importante para avanzar, realizar diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados. Podremos predecir el pronóstico de pacientes y habrá mejoras terapéuticas y nuevas dianas.