Una de las líneas que defiende la tradicional medicina china es la de enfatizar la prevención como una manera de vivir mejor y de evitar problemas de salud futuros. Esta concepción es algo que, en nuestro ámbito, tenemos más presente en la actualidad, ya que cada vez más personas abogan por hacer un consumo responsable y consciente sobre qué le puede ayudar en su nutrición diaria y en su salud futura.

Nos hallamos, además, en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares o del sistema circulatorio están detrás de hasta un tercio de las muertes que se producen en nuestro país, siendo la principal causa de fallecimiento. De ahí que esta atención a unos hábitos que reduzcan el riesgo de problemas de esta índole, como el del control del colesterol, resulten trascendentales para reducir esas cifras.

Ejercicio, alimentación... y positivismo

Los métodos más efectivos para cuidarse en el día a día pensando también en el futuro pasan por hacer ejercicio, ser positivo -la mente ayuda también-, y cuidar la alimentación. Sin embargo, aún se estima que la dieta de una gran parte de los españoles, incluso de los más concienciados, carece del aporte necesario de elementos importantes en esta tarea de prevención, como los ácidos grasos omega 3.

Se trata de un nutriente que ayuda a controlar el colesterol y que aumenta la capacidad del organismo para aumentar el tiempo de coagulación de la sangre y de reducir el endurecimiento de las arterias. Sin embargo, pese a su importancia, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) calcula que hasta un 60% de la población se queda por debajo de la cantidad diaria recomendada en su alimentación rutinaria (establecida en 250 mg/día), incluso en etapas en las que su consumo es más necesaria, como en la de crecimiento o la madurez.

Atender a estas necesidades nutricionales supone una garantía para evitar problemas de salud, siempre en el contexto de unos hábitos de vida saludable: hacer ejercicio físico o evitar actitudes poco saludables como el tabaco, por ejemplo. No obstante, por su incidencia directa, se suelen señalar tres perfiles de personas más o menos preocupadas por su colesterol: las que directamente no tienen ningún tipo de preocupación al respecto; los que sí lo tienen en cuenta porque sus niveles son generalmente altos y han recibido recomendaciones para reducirlo; y un tercer grupo de personas que, aún sin tener unos niveles elevados ni urgencias objetivas, asumen que la prevención es una herramienta excelente y sencilla para evitar problemas venideros.

Atender a estas necesidades nutricionales supone una garantía para evitar problemas de salud siempre en el contexto de hábitos de vida saludable

No obstante, incluso este grupo puede perder de vista que, entre los consejos para mejorar la salud cardiovascular, el omega 3 es un aliado tan útil como desconocido, por lo que no todos asumen su importancia en la dieta. Una de las peculiaridades del omega 3 es que es un nutriente que el organismo no puede generar por sí mismo en cantidades suficientes. El ser humano asimila el omega 3 desde los frutos secos o en los pescados azules, principalmente en el salmón, aunque en muchas ocasiones, y debido al estilo de vida que llevamos, es complicado mantener una dieta correcta y completa que incluya estos alimentos de forma recurrente.

Hasta un 50% de la CDR con un vaso

Las personas verdaderamente preocupadas por mantener a raya su nivel de colesterol pueden recurrir a otro tipo de soluciones para paliar esta posible carencia, como los alimentos enriquecidos con estos ácidos grasos. Y entre ellas, los lácteos son una ayuda inestimable para ello. La leche enriquecida con omega 3 ofrece hasta el 50% de la cantidad diaria recomendada de esta sustancia en un solo vaso.

Eso es una buena noticia para los que pensaban que simplemente cambiando el consumo de leche entera por semidesnatada o desnatada era suficiente en su hoja de ruta saludable. Y es que esta leche enriquecida toma como base la desnatada, a la que se le incorporan ácidos grasos omega 3, ácido oleico y otros micronutrientes que configuran una formula recomendable para asegurarse una ingesta correcta de estos nutrientes muy difíciles de lograr por otras vías y con una mayor facilidad de absorción por el organismo. O lo que es lo mismo, un gesto sencillo que ayuda, y mucho, a cuidar nuestro corazón.