"O ya no pasa lo que yo entendía o ya no entiendo lo que está pasando". Hace unas semanas, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince utilizaba la frase del también escritor Carlos Monsiváis para describir a la perfección el mundo en el que nos encontramos inmersos. Un tótum revolútum en el que las fake news se han convertido en una malévola herramienta que utilizan algunos de los principales líderes mundiales para favorecer sus intereses políticos, donde la extrema derecha se alza con el poder en países como Brasil, Europa vuelve a dividirse con el Brexit, y donde la robótica y la inteligencia artificial dibujan un futuro, cuando menos, inquietante.  

OpenMind, la iniciativa de BBVA para la divulgación del conocimiento y de la ciencia, celebró este martes en el auditorio Rafael del Pino de Madrid el encuentro La era de la perplejidad, en el que se reunieron tres grandes expertos mundiales para analizar el devenir de la revolución tecnológica: Luciano Floridi, profesor de Filosofía y Ética de la Información de la Universidad de Oxford; Jannis Kallinikos, profesor de Sistemas de la Información de la London School of Economics; y Nuria Oliver, directora de Investigación en Ciencias de Datos en Vodafone. Sobre la mesa, una pregunta más que compleja: ¿Estamos en la era de la perplejidad?

"La perplejidad puede ser algo positivo cuando uno emprende un cambio y puede provocar que nos preguntemos: ¿De verdad voy en la dirección correcta? La perplejidad como paso inicial puede ser una buena idea, pero el problema de esta era es que uno no puede permanecer perplejo demasiado tiempo", dijo Floridi. El filósofo italiano aseguró que la crisis económica, los problemas generados por Cambridge Analytics o el Brexit han provocado que no estemos seguros de lo que hemos heredado. "Antes pensábamos que internet nos iba a solucionar todos los problemas, pero desgraciadamente se ha convertido en un amplificador de lo que ya tenemos: mucha perplejidad", subrayó el filósofo.

"Nos estamos enfrentando a un cambio de una magnitud significativa: cambian las instituciones, nuestros vínculos de unión y nuestros vínculos con el poder y la democracia. Y todo esto está suscitando preguntas para las que no tenemos respuesta", aseguró el profesor de la London School of Economics Jannis Kallinikos. Estas preguntas generan temor al no entender el mundo en el que vivimos y, tal y como subrayó la directora de Investigación de Vodafonde Nuria Oliver, "este temor es lo que permite que la extrema derecha o movimientos populistas tengan éxito porque se alimentan del miedo que todos los seres humanos tenemos".

La necesidad de formar a la ciudadanía para entender los algoritmos que parecen adueñarse del mundo es otro de los temas de debate que llevan rondando la mente de gobiernos y de distintos pensadores desde hace años. ¿Es necesario que exista una educación para entender los algoritmos que dominan nuestras vidas? Oliver no sólo defendió su necesidad, sino que abogó por incorporar a la educación asignaturas de pensamiento computacional en la que los jóvenes pudieran aprender algoritmos, programación, hardware, redes y datos. "Se anticipa una transformación radical del mercado. Van a surgir profesiones nuevas y hay que preparar a los profesionales para adquirir las nuevas capacidades", explicó.

En este sentido, Kallinikos destacó su preocupación ante una posible sociedad formada única y exclusivamente por tecnólogos. "Queremos formar mejores ciudadanos. La educación ha de mejorar a distintos niveles, pero me preocupa una sociedad constituida por ingenieros. ¿A quién vamos a sacrificar para que existan estos profesionales, a Lope de Vega y a Cervantes? Es un ejemplo extremo, pero las sociedades han progresado gracias a la pluralidad intrínseca, y eso también está en peligro", aseguró. "Ya han desaparecido prácticamente el griego y el latín. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?".

En el actual contexto, en el que las tecnologías de la información parecen dibujar un futuro incierto y donde los algoritmos o la inteligencia artificial amenazan con adueñarse del mundo, como si de un capítulo de Black Mirror se tratase, los expertos se posicionaron a favor de crear organismos e instituciones que vigilen estas tecnologías, de la misma forma que ocurre en el sector farmacéutico con la Agencia Europea del Medicamento, por ejemplo. "No hay ningún tipo de certificación, garantía, legislación o regulación que nos proteja. [Con las tecnologías] tenemos una situación de wild west: todos las usamos, una minoría las entendemos, y una gran mayoría no las entiende. Y no hay una protección detrás", subrayó Oliver.

¿Están los gobiernos preparados para llevar a cabo esta regulación o el desarrollo tecnológico va más rápido? ¿Es posible acabar o, al menos, tratar de controlar las fake news? Los expertos advirtieron de que se trata de un imposible. "La mentira es algo intrínseco de la comunicación humana", advirtió Floridi. "Las fake news son un fenómeno que se produce en todo el mundo y van a continuar sin posibilidad de restricción. Es un problema intrínseco que permanecerá con nosotros durante mucho tiempo", concluyó el profesor de Sistemas de la Información de la London School of Economics.

[Más información: El efecto devastador de las 'fake news': llegan más lejos y más rápido que la verdad]

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